La gravedad y el movimiento


La gravedad galáctica
La gravedad.  Pixabay

La gravedad y el movimiento


La gravedad y la existencia


La gravedad es la atracción entre sí de las existencias concentradas en puntos espaciales.

Me refiero a la gravedad del espacio galáctico; ya que, excepto en el espacio universal de materia oscura que no se sabe muy bien lo que es, sólo existe gravedad en el espacio galático.

En el resto del universo, el de la energía oscura, no existe la gravedad. Ya que la energía oscura es totalmente energía repulsiva donde las existencias no se pueden atraer entre sí.

La energía oscura es la propia expansión universal, que es donde nacen todos los demás espacios universales. La energía oscura es un espacio expansivo repulsivo el cual se expande de manera instantánea porque no posee ni el tiempo ni el movimiento entre existencias que se atraen entre sí. 

En el espacio gravitatorio, que es el espacio donde están todas las galaxias, existe el orden llamado tiempo.

En el espacio de energía oscura también existe un orden, aunque éste orden sea un orden repulsivo, que por ser repulsivo no puede existir como tiempo. En este espacio todo se expansiona de forma repulsiva de manera constante y sin fin y en la misma dirección expansiva.

En este espacio no puede existir el tiempo porque este espacio está lleno de existencias repulsivas y ahí no puede componerse un orden adecuado de existencias compuestas que se atraigan entre sí, en el que pueda existir un transcurrir dinámico, o envejecimiento de la existencia como existencia compuesta. Por eso la energía oscura es un espacio unidimensional.

El espacio galáctico gravitatorio donde vivimos, de aproximadamente el 5% del universo, también se expande porque todo lo que existe está unido a la expansión universal. Aunque existan diferentes tipos de espacios, todos los espacios universales forman un único universo porque todos se expande al mismo ritmo expansivo inducido por la expansión universal.

Pueden existir infinidades de universos, llamados multiuniversos o multiversos, pero todos los universos sólo pueden pertenecer a un único universo y expandirse al mismo ritmo expansivo. Por tanto, es la propia expansión universal la que impone que sólo pueda existir un único universo, el expansivo. Todos los demás universos no son realmente universos sino espacios universales dentro de un único universo expansivo.

Descartando a ese pequeño espacio de materia oscura, de aproximadamente un 5% del universo, que no se sabe muy bien lo que es, el espacio galáctico gravitatorio donde existimos, es el único espacio universal compuesto de existencias dinámicas que se atraen  entre sí, pudiendo así formarse las existencias compuestas. Las cuales se pueden  transformar y envejecer, lo cual posibilita que exista el tiempo, el movimiento entre existencias y la gravedad.

Gracias a ello, el espacio galáctico posee un orden tridimensional.



El universo se satura constantemente de existencia


Alrededor de dichas existencias galácticas que se atraen entre sí, está la parte universal de materia y de energía oscura repulsiva, y alrededor de éstas está la nada, la cual no se puede ocupar porque ésta no existe.

Y a medida que el espacio repulsivo de energía oscura va creciendo, en él van naciendo nuevas existencias repulsivas, las cuales no pueden unirse totalmente porque se repelen entre sí formando entre ellas una energía totalmente repulsiva.

Dichas existencias están obligadas a unirse como espacio repulsivo porque fuera está la nada la cual no se puede ocupar. Pero esa unión, al ser una unión obligada es una unión repulsiva que no permite que la existencia se una totalmente. Formándose así  un espacio repulsivo cada vez más grande y expansivo que obliga a que nazcan sin cesar nuevas existencias dinámicas más pequeñas posibles. Espacio universal que crece instantáneamente sin fin porque en ese espacio repulsivo no puede existir el movimiento entre existencias ni su correspondiente tiempo.

Existencias dinámicas repulsivas


Dichas existencias repulsivas, que nacen sin cesar en el espacio universal de energía oscura, nacen de la nada como las existencias dinámicas más pequeñas posibles. Nacen rotando sobre sí mismas y son indivisibles porque son las existencias dinámicas más pequeñas posibles las cuales no se pueden dividir aún más.

Además no se pueden unir totalmente entre sí porque entonces dejarían de ser las existencias dinámicas más pequeñas posibles, dejarían de ser las esencias dinámicas de la existencia, dejarían de existir. Por eso son existencias repulsivas. Y por eso también, cada una de esas existencias posee una identidad propia, posee un yo. Yo que se transmite a todo lo que existe, ya sea como existencia dinámica más pequeña posible o como compuesto de existencias.

El universo entero es el yo más grande que existe, porque es un yo compuesto de existencias compuestas, y cada una de esas existencias dinámicas más pequeñas posibles posee los yos dinámicos más pequeños que existen.


El presente de las existencias y su lugar propio


Las existencias dinámicas más pequeñas posibles al no poderse dividir aún más permanecen siempre como son, lo cual les hace adquirir un presente permanente, presente que no pueden poseer las existencias compuestas, ya que estas son un compuesto de existencias compuestas de existencias dinámicas más pequeñas posibles; y como compuestos de existencias que son siempre están en movimiento. Y al descomponerse y componerse permanentemente no pueden poseer un presente permanente.

Y aunque todas las existencias dinámicas más pequeñas posibles sean semejantes entre sí se diferencian unas de otras en que cada una ocupa su propio espacio dinámico; por eso cada una posee su propio yo. También las existencias compuestas poseen su propio yo porque como existencias que son ocupan un lugar propio, aunque no puedan poseer un yo permanente ya que no poseen un presente paramente porque siempre se están transformando.



Nacimiento de la nada


Sólo se puede nacer de la nada como existencia dinámica más pequeña posible, porque de qué otra forma se puede nacer de la nada.

Existencias que nacen rotando sobre sí misma, porque de qué otra forma se puede nacer como movimiento rodeado por la nada.

Sus movimientos no son reales, porque son movimientos propios que no se puedan transmitir, ni siquiera pueden admitir otros movimientos puesto que dejarían de ser las existencias dinámicas más pequeñas posibles, con lo cual dejarían de existir. Por eso esos movimientos propios son repulsivos y no se pueden transmitir. Y por eso en esas existencias no puede existir el tiempo. El tiempo sólo puede existir en las existencias atractivas, las cuales se pueden unir entre sí y formar la existencia compuesta. Por tanto, esas existencias repulsivas necesitan transformarse en existencias atractivas para poder constituir el tiempo. Y se transforman en existencias atractivas a través de las estrellas, constituyendo así un espacio llamado espacio-tiempo.

La expansión se produjo y se produce sin cesar de manera instantánea porque sus existencias repulsivas no pueden poseer movimientos con sus correspondientes tiempos. Y es imprescindible que la expansión esté formada por esas existencias repulsivas, ya que la expansión se expande sin fin gracias a esos constantes nacimientos repulsivos.

En ese universo repulsivo, de cada existencia que nace nacerán constantemente nuevas existencias semejantes entre sí, y así sucesivamente, de esa manera la expansión universal crece instantáneamente sin fin.


¿Si las existencias repulsivas no se pueden atraer entre sí por qué existe la existencia compuesta?


Realmente, ninguna existencia se puede unir totalmente entre sí, ya que todo posee su propia identidad propia, o llamase yo, y no puede dejar de poseerlo porque dejaría de existir. Por eso, la atracción entre existencias que forman las existencias compuestas no es una atracción total sino una atracción transformativa. Y se atraen entre sí, pero no totalmente, a través de las energías estelares. Estrellas que están obligadas a nacer por la constante presión inducida por la nada que rodea al universo. Y esa atracción constante de las existencias producidas por las energías estelares, atracción que no es total, es lo que permite que exista una transformación constante de existencias compuestas, o llamase sincronización del tiempo.

Pero solamente existe esa transformación constante, o llamase tiempo, de la existencia compuesta en el espacio estelar, formándose así un espacio galáctico gravitatorio, que es el espacio  donde vivimos. Ya que en el otro espacio formado de energía oscura, la existencia es muy repulsiva. Y por eso,  estos espacios no permiten una atracción entre existencias, con lo cual no permiten que se compongan las existencias en existencias compuestas ni que se transforme esa composición de una manera constante y homogénea, en una forma de existir llamado tiempo.


La existencia compuesta es tiempo


El tiempo es el transcurrir dinámico ordenado de la existencia compuesta.

El tiempo sólo puede existir en algo que transcurra con orden como existencia compuesta, o sea en algo que posea las tres dimensiones como la posee la existencia compuesta. Ya que cómo va a poder envejecer algo que no se pueda transformar de una existencia en otro tipo de existencia, y sólo se puede transformar algo si éste algo está formado en existencia compuesta.

Una piedra, un árbol, una persona o cosa son compuestos de existencias ordenados que transcurren de manera dinámica con su correspondiente tiempo.

La existencia del espacio oscuro


Todo en el espacio de materia y energía oscura es un compuesto saturado de existencias más pequeñas posibles que no cesan de nacer de la nada.  Pequeñas existencias en movimiento semejantes entre sí que surgen de la nada como existencias dinámicas más pequeñas posibles.

Existencias que una vez nacidas así, existirán siempre como existencias dinámicas más pequeñas posibles puesto que la existencia no puede dejar de existir, ya que dejar de existir sería transformarse otra vez en la nada y eso es una imposibilidad ya que la nada no existe.

Algo que surja de la nada ya no puede dejar de existir porque precisamente ha surgido como existencia.

Por eso cada existencia individual e indivisible más pequeña posible posee su identidad propia "o yo" indivisible. Y por eso también cada compuesto de existencias posee una identidad propia "o yo" como compuestos de existencias.

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