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jueves, 9 de agosto de 2018

Futuro




El futuro
El futuro

El futuro está escrito



El tiempo es el transcurrir dinámico ordenado

Existen dos universos en uno:
El universo ordenado de existencias compuestas donde la existencia se compone y se descompone constantemente porque se atrae entre sí de forma ordenada, gracias a eso existe el movimiento y su correspondiente tiempo. Y por eso ahí también existe el orden evolutivo.
El otro universo es el universo repulsivo constituido por existencias dinámicas más pequeñas posibles que se repelen entre sí. Por culpa de esas repulsiones mutuas no pueden formar la existencia compuesta, el movimiento ni su correspondiente tiempo y con ello un orden adecuado que permita la evolución universal.
Gracias a los constantes nacimientos instantáneos sin fin de esas existencias dinámicas repulsivas más pequeñas posibles se ha generado en ese espacio repulsivo una gran repulsión energética, constituida por el aproximadamente 95% del universo. Expansión repulsiva que se expande instantáneamente sin fin provocando con ello los nacimientos de las estrellas.


El futuro
El futuro

El futuro

El futuro es el transcurrir dinámico ordenado de la existencia de lo que falta por transcurrir.
Si el transcurrir dinámico ordenado de las cosas transcurriesen de manera independiente unas de otras, la existencia sería un desorden. Ya que en nuestro universo ordenado la existencia está unida gracias a que toda la existencia se atrae entre sí y se transforma constantemente como existencia compuesta, y así una y otra vez sin fin, ya que los electrones, átomos o partículas más pequeñas permiten esas transformaciones, con sus traslados y movimientos continuos, lógicamente una piedra tendrá una transformación más lenta pero otras materias blandas las tendrán más rápidas.
La atracción de toda la existencia entre sí no permite que la existencia se transforme de manera independiente unas de otras.
Esa atracción, llamada gravedad, induce a que toda la existencia se atraiga, se mezcle y se transforme al mismo ritmo transformativo, a un mismo ritmo sincronizado,  aunque lógicamente una piedra por ser más dura tendrá una transformación más lenta que un cuerpo blando; el Sol por ser más grande tendrá mayor gravedad que la Tierra, etc. Pero la atracción, o llámese gravedad, en iguales naturalezas es la misma para todo, mezcla y transforma a todo por un igual.
Por eso, en el mundo ordenado donde vivimos, todo lo de la misma naturaleza posee una misma atracción o gravedad, dos planetas Tierras iguales en situaciones similares poseerán la misma gravedad.
La atracción universal con sus constantes uniones y transformaciones induce a que exista el movimiento y el tiempo, con lo cual se podría decir que la atracción universal es una inseparable unión atracción-movimiento-tiempo.
Con un desorden en el transcurrir del tiempo cada existencia ordenada evolucionaría a un ritmo diferente, con lo cual el universo ordenado dejaría de existir y también el tiempo.
Pero eso no es así porque todo el universo ordenado transcurre de manera dinámica con orden. Todo, en el universo ordenado, transcurre al mismo ritmo dinámico, ritmo que es el tiempo.
Por eso existe el futuro y existió el pasado pero no puede existir el presente como algo real, ya que el presente lo representan las existencias compuestas que se transforman constantemente y por eso no pueden parar para justificar que existen en el presente.
Encontrar un presente en cualquier existencia sería frenar instantáneamente su existencia formada por infinidades de subatómicas existencias. Eso no puede ser ya que todo se mueve, incluso las existencias más pequeñas posibles.
El presente no es un presente real, pero es un  presente que funciona como presente real puesto que es el presente de las existencias en movimiento que no pueden dejar de moverse.
Al ser nuestro universo un orden, todo lo que suceda en él sucederá conforme a ese orden. Todos somos libres de actuar libremente pero de acuerdo a ese orden universal.


Lo importante sucederá, no se podrá cambiar

Existen infinidades de hechos de inferior importancia que aunque se cambiasen por otros hechos, todos los hechos conducirían al mismo destino final, como los ríos que van al mar. Solamente los hechos más importantes no se podrán cambiar porque cambiar estos hechos podría suponer cambiar el destino final.
Que más le da al universo que una persona haga esto u lo otro, u muera antes o después, si somos un granito de arena en un universo tan infinitamente grande. Si al final todo sucederá como tiene que suceder, al final todos los planetas se extinguirán con sus respectivos soles, y mientras eso sucede nacerán muchos más soles con sus respectivos planetas que puedan albergar vida.
Al universo nuestra trayectoria viviente no le supone ni le influye en nada, como tampoco le supone nada otra trayectoria viviente de otro planeta universal que pueda albergar vida. Para eso está la evolución viviente y sus respectivas jerarquías de almas unidas a la jerarquía de almas universales.
Cada persona vivirá su presente como quiera y como pueda. Pero viva como viva los hechos más importantes, que necesariamente tienen que suceder, no los podrá cambiar nadie porque intentar cambiarlos supondría ir en contra de la evolución viviente normal y de la evolución de la jerarquía de almas.
Cambiar los hechos más importantes de una sola vida, podría  producir un efecto dominó que podría hacer cambiar el futuro de muchas vidas. Por eso los hechos más importantes que irremediablemente nos han de suceder no se podrán cambiar. Además esos hechos tienen que suceder, ya sea como premio o como castigo de otros hechos relacionados con esos hechos. Todo está destinado a evolucionar mediante la justicia inducida por la jerarquía de almas.
El futuro de la vida es como un río, por muchos caminos distintos que se escojan al final el futuro final será llegar al mar.
El orden universal  no piensa porque no es una persona ni un Dios,  no puede saber qué nos puede suceder, su tendencia es mantener el orden universal.


El futuro
El futuro

Futuro somos todos

Todos pertenecemos a una jerarquía de almas, y debemos evolucionar conforme evoluciona ese orden formado por todas las vidas y sus correspondientes almas.
Por eso ninguna individualidad viviente puede cambiar los hechos más importantes que puedan afectar a la evolución normal de la jerarquía de almas.
Ya que todos debemos pagar nuestros pecados o beneficiarnos de nuestras buenas obras en otras vidas, y debemos vivir las experiencias importantes a las que estamos destinados a vivir.
Hechos importantes serían por ejemplo sucesos que pudiesen cambiar la trayectoria normal de una comunidad viviente, o nuestras inevitables muertes o muertes de los demás.
Las civilizaciones extraterrestres muy avanzadas seguramente sabrán lo que les deparará en el futuro, porque tendrán los medios adecuados para ello. Pero no podrán modificar el futuro porque eso significaría modificar el orden universal y el orden de las jerarquías de almas.
Las almas más evolutivas sabrán lo más importante que nos podrá suceder en el futuro, ya que poseerán una sabiduría infinita.
Vivimos un orden dentro de un orden dentro de otro orden que es el orden universal, todos los órdenes están inducidos por el mismo orden universal.
Supongo que en el futuro nacerá otro orden: el orden de los robots. Puesto que los humanos llegaremos a ser mitad humanos mitad robots.

No podemos viajar al futuro

No se puede viajar al futuro porque éste está por llegar, pero sí que se podrá viajar al pasado como observador, porque todo lo sucedido y lo que nos suceda quedará registrado en forma de películas energéticas en infinidades de memorias sub-atómicas.
Sin embargo, no se podrá modificar el pasado que hemos vivido porque ya lo hemos vivido.
El propio orden universal nos impide modificar nuestro presente si eso significa modificar nuestro futuro final. Eso no significa que no podamos actuar y evolucionar libremente.
Evolucionamos libremente influyendo en nuestra propia evolución  pero sin poder modificar los hechos más importantes que puedan modificar el transcurrir normal del orden de la evolución viviente.
O sea que si somos más o menos bondadosos o más o menos malvados, es por culpa de nuestra propia libre actuación.


El futuro
El futuro

Somos libres de elegir el presente pero no el futuro final

Aunque existan muchos caminos distintos que podamos escoger libremente para llegar a la meta evolutiva. Según el camino escogido, tardaremos más  o menos en evolucionar.
Siempre el final de nuestra evolución viviente, después de vivir muchas vidas diferentes, será esa meta evolutiva en la que seremos libres de sufrimientos, que es llegar a ser un alma cada vez más evolutiva.
A esa meta se llegará después de muchas reencarnaciones que nos ayudarán a evolucionar cada vez más como alma.
Después de muchas reencarnaciones, unos evolucionarán más y otros no.
Los más obstinados en no evolucionar, porque quizás crean que vivir la vida es disfrutarla al máximo a costa de lo que sea,  tardarán más en llegar a esa meta evolutiva. Por tanto sufrirán más porque necesitarán reencarnarse más veces para poder evolucionar más.
El orden evolutivo viviente, nos obliga a evolucionar como vida pero también como alma.


Dormir es ordenarse
Dormir es ordenarse

Cuando dormimos nos ordenamos

Cuando dormimos además de descansar, mediante los sueños, el orden evolutivo universal nos induce a que inconscientemente nos adaptemos más al orden evolutivo normal universal, tanto psíquica como físicamente. Esto sucede porque actuamos libremente, y a veces nos desordenamos un poco, por eso nos debemos ordenar adecuadamente cuando dormimos. Esto nos ayuda a que nos adaptemos adecuadamente al orden evolutivo normal universal, a aprender de lo que hemos hecho mal o de lo que hemos hecho bien.
El orden universal aprovecha nuestro estado de somnolencia profunda para estabilizar nuestro orden adaptándolo al orden evolutivo universal más adecuado.
Esta forma de controlar nuestro orden también lo experimentan, en más o menos medida, todos los demás seres vivientes no humanos.
Se nos ha posibilitado el poder dormir, además de para descansar, para controlar y estabilizar mejor nuestro orden conforme al orden universal.
 

Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative

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