El alma de las personas


Mujer mirando un foco de luz que viene del cielo. Será el alma de las personas
Fotografía de la persona frente a frente en foco ahumado. Photo by Mads Schmidt Rasmussen on Unsplash



El alma de las personas



Adaptarse a vivir adecuadamente 


Por mucho libre albedrío que tengan las vidas no puede ser que tengan absoluto libre albedrío.

Las vidas están sujetas a muchas reglas: Las de sus formas de ser heredadas por sus progenitores más cercanos; las heredadas por las especies vivientes a las que pertenecen; las heredadas como vida por el orden viviente al que pertenece todo lo viviente; las obligadas por las necesidades de subsistir y las obligadas por las necesidades de procrear.   

Pero además, la humanidad ha adoptado otras muchas más reglas obligadas por la necesidades de evolucionar cada vez. Reglas o normas de convivencia.

Esa necesidad humana de evolucionar cada vez nos ha permitido desarrollar el psiquismo cada vez más. Y como se evoluciona sin cesar de una forma permanente, eso obliga a que todos los psiquismos humanos tengan unas grandes exigencias psíquicas a necesitar adaptarse a una evolución cada vez más exigente. 

Esas obligaciones evolutivas nos obligan a adaptarnos a las exigencias evolutivas y normas de convivencia, a aprender cada vez más, a adquirir más dinero o posesiones, a ser cada vez más, etc. Y según donde hayamos nacido; donde hayamos convivido y con quién hayamos convivido; las ayudas que nos hayan ofrecido y la buena o mala suerte que hayamos encontrado, ya que todo influye, nuestro psiquismo estará más o menos adaptado, preparado y expuesto a las inevitables continuas exigencias evolutivas que surgen constantemente.

Hay quién se adapta más fácilmente a las exigencias evolutivas vivientes porque está mejor preparado o porque haya nacido con un psiquismo más apropiado, adaptado o evolutivo. Aún así, nadie puede perder mucho tiempo dejando de adaptarse constantemente a esas constantes exigencias evolutivas que surgen continuamente porque se puede acabar siendo un gran inadaptado. 

Los grandes inadaptados están confusos psíquicamente y muchos  tratan de separarse de la sociedad; pero se sufre mucho apartándose por mucho tiempo totalmente de la sociedad ya que como vida que somos de un orden viviente que somos siempre nos sentiremos atraídos a pertenecer al orden viviente, a la sociedad.

En realidad todos tenemos algún grado de inadaptación  ya que permanentemente buscamos nuestra mejor adaptación posible, eso forma parte de la evolución, a eso nos obliga la evolución. Y eso es una exigencia muy grande y permanente en la que los más preparados tendrán más éxito.

Hay muchos grados y tipos de inadaptaciones. A los más inadaptados les costará más adaptarse a la sociedad y podrán cometer muchos errores que les podrían obligar a evolucionar psíquicamente de una manera muy equivocada.    


El alma de las personas  


Como la evolución viviente nos obliga a evolucionar sin fin, estamos obligados a vivir hacia ese camino. Con lo cual nuestro libre albedrío estará bastante condicionado.

Como la evolución viviente ha existido desde el mismo origen viviente y como existen las almas, a mi no me cabe duda, tanto las almas como las vidas han evolucionado siempre unidas hacia la mejor adaptación evolutiva posible. Eso quiere decir, que ha evolucionado un vínculo vida-alma cada vez más evolutivo.

Todas las vidas de todas las almas volverán a ser las mismas vidas-almas todas las veces que cada una de esas vidas vuelvan a nacer como vida,  porque alma y vida son una unión en la que únicamente el alma puede existir sin la vida cuando la vida haya muerto.   

No puede ser que un alma de una vida pueda dejar una vida para pertenecer a otra vida ni que una vida pueda existir con un alma que no sea la suya. Sería como si una misma persona se multiplicase en muchas personas siendo la misma persona, eso no puede ser porque todo posee su yo, o llamase identidad propia, que no puede ser ocupado por otro yo o identidad propia.  Esto es así porque absolutamente todo, ya sea como grande o como pequeño, como existencia compuesta o como existencia individual más pequeña posible ocupa un lugar propio que no puede ser ocupado por otra existencia.

Con lo cual todas las vidas poseen sus propias almas, poseen sus propios yos, sus propias identidades propias, por tanto nacer como vida es nacer como vida-alma. 

No puede ser que existan almas que no hayan pertenecido a ninguna vida, pueden existir como cúmulos de información desarrollándose como alma pero que no podrán ser totalmente almas hasta que no pertenezcan a una vida.

Sin embargo, las almas pueden existir sin la vida después de haber pertenecido a una vida, esperando que la misma vida a la que perteneció como alma se reencarne de nuevo o que no se reencarne más porque su alma haya llegado a un nivel superior en la escala jerárquica de almas.

Los procesos evolutivos  en los que las almas evolucionan como alma se efectúan instantáneamente ya que las almas no existen como tiempo, pero el proceso evolutivo de las vidas que han dejado de ser vida para poder reencarnarse en otra vida requieren su tiempo, ya que las vidas sí que existen como tiempo.

Mientras esos procesos evolutivos vivientes se efectúen las almas pueden existir libres en una jerarquía de almas esperando la finalización de esos procesos evolutivos.

Las vidas sin sus respectivas almas no podrían existir por eso cada vida posee su propia y eterna alma. Y como siempre han evolucionado las vidas con sus correspondientes almas, lo mismo que existe un orden evolutivo viviente existirá un orden evolutivo de almas. 

Esa evolución almas-vidas les ha permitido a las vidas tener un vínculo con las almas que también posibilita a las vidas que posean ayudas de las almas. Como no se puede evitar que todo posea una evolución constante y sin fin y que exista un futuro predeterminado porque todo el futuro es como un plano ya hecho de energías informativas, las almas no pueden cambiar todo lo que nos podrá suceder. Como los hechos menos importantes sí que se pueden cambiar porque estos hechos no influyen en lo que pase en el futuro de todo, las almas sólo podrán ayudarnos a modificar esos hechos menos importante. 

O sea, que las almas nos están ayudando constantemente, dentro de sus posibilidades, cambiando las cosas que no impidan cambiar el futuro de todo para que todo nos vaya mejor, porque ellas no pueden modificar hechos importantes porque no se puede modificar el futuro de todo. No nos damos cuenta de las ayudas que recibimos de las almas, en especial de nuestra propia alma. Las almas son como si fuesen otra vida pero con formación y poderes de alma.  

Esas ayudas de las almas la recibimos de una manera adecuada y que no solemos percibir porque es una de las maneras en la que nos pueden ayudar sin modificar el futuro ya que el futuro ya está hecho y no se puede modificar. 

Por eso, por ejemplo, si una vida en un momento dado se encuentra con un inmenso dolor, su propia alma, sola o con la ayudas de otras almas, le ayudará a soportar ese dolor lo mejor posible dentro de sus posibilidades, ya que esto normalmente no influye en lo que ha de suceder en el futuro.

El espíritu de las personas es el propio alma.





Imagen de un planeta inhóspito donde parece surgir una evolución del alma
Planeta inhóspito donde parece surgir una energía de alma, será el alma de las personas. Pixabay 




Autor: Salvador Sánchez Melgar



   



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