Justicia de la nada


                                                  La esfera representa la justicia. Pixabay



Aunque no exista la nada, al originarse la existencia de la nada ya la propia existencia no podría existir sin la nada. Todas las existencias dinámicamente más pequeñas posibles que saturan constantemente de existencias al Universo surgen como duplicaciones de otras existencias semejantes, y eso es como si surgiesen de la nada porque surgen como existencias dinámicamente más pequeñas posibles. Y surgen sin cesar porque surgen a través de una fuerte y constante inducción de la nada que rodea al Universo. 

Al originarse la existencia de la nada, ésta no tenía más remedio que existir como contrariedad de la existencia. La existencia como nada hecha movimiento, o como nada en movimiento que es, siempre está inducida por la nada a existir. Por eso, la existencia necesita ser la nada para poder existir. Pero la existencia nunca podrá ser la nada porque entonces dejaría de ser existencia. Ese necesitar ser y no poder ser la nada indujo a la expansión universal a existir eternamente como movimiento sincronizado, creándose así el espacio-tiempo. En el espacio-tiempo la existencia está obligada a adquirir una permanente tendencia a necesitar poseer las cualidades de la nada sin poder conseguirlas nunca.


Cualidades de la nada

Las cualidades principales de la nada son: La justicia, la perfección y la pureza. 

La nada es absolutamente justa como nada por ser totalmente nada; es absolutamente perfecta como nada por ser totalmente nada y es absolutamente pura como nada por ser también totalmente nada. La nada posee unas cualidades que nunca podrá poseer la existencia; porque esas cualidades son absolutas. Por tanto, esas cualidades son imposibilidades.

La justicia y la evolución

Poseer la justicia absoluta es imposible pero no para la nada, la cual es plenamente justa como nada. Poseer la perfección absoluta es imposible pero no para la nada, la cual es plenamente perfecta como nada. Ser la pureza absoluta es imposible pero no para la nada, la cual es plenamente pura como nada. Además la nada posee otras cualidades, las cuales expondré en otro artículo.

Esa tendencia de la existencia a necesitar adquirir las cualidades de la nada se llama evolución. Y es una evolución sin fin porque son cualidades que nunca se podrán conseguir.

Esa evolución sin fin del espacio-tiempo está transmitida a toda la existencia del espacio-tiempo, y donde más se percibe esa evolución es en la evolución viviente porque es la existencia más evolutiva y la que más cerca está de conseguir esas cualidades de la nada que nunca se podrán conseguir.

La evolución inteligente sin fin del espacio-tiempo está constantemente inducida a tratar de alcanzar principalmente esas tres cualidades de la nada. Es una tendencia evolutiva necesaria que posee la existencia del espacio-tiempo para poder existir como evolución.

Esa evolución sin fin la vemos continuamente en las constantes luchas del bien contra el mal. Es una forma de evolucionar aunque muchas veces se trata de involucionar. Al final se evoluciona siempre, aunque sea paulatinamente, porque la evolución sin fin no permite la involución.

El fin de la evolución sin fin no es alcanzar esas cualidades de la nada ya que son imposibilidades, el fin de la evolución sin fin es evolucionar siempre sin fin tratando de conseguir esas cualidades. que nunca se conseguirán

Se evolucionará más a través de las almas que también tienen esa tendencia a evolucionar sin fin, porque las almas pertenecen a la evolución viviente que es la evolución más evolutiva.

El final de la evolución de cada planeta que disponga de vida, es que las almas de todos los seres vivos de esos planetas se salven como almas, y mediante las almas se repartan evolutivamente a los lugares planetarios vivientes que les correspondan según las evoluciones particulares vivientes de cada vida; para así poder continuar evolucionando como vida. Mientras eso sucede no cesarán de nacer nuevos planetas que alberguen vida, e iniciarán sus correspondientes evoluciones en una lucha entre el bien y el mal.

El mal será vencido por las almas más evolutivas en cualquier civilización extraterrestre.
El bien y el mal existirán siempre porque siempre surgirán nuevas civilizaciones que necesitarán esa lucha del bien contra el mal para poder evolucionar.

No importa repetirlo una vez más

Esa permanente tendencia de la existencia queriendo ocupar la nada, permite que en el espacio-tiempo la existencia adquiera la tendencia evolutiva de evolucionar cada vez más. Porque querer ocupar permanentemente la nada no es sólo querer ocupar lo que no existe. Es querer poseer las cualidades de la nada, que son: la perfección, la justicia y la pureza, y otras más que comentaré en otro artículo.

Esa necesidad de ser la perfección, la justicia y la pureza de la nada es lo que induce a que en el espacio-tiempo todo tienda a la evolución sin fin, todo tienda hacia esas metas inalcanzables.

Es como si el Universo fuese una esfera que rotase sin fin en un mismo sitio queriendo llegar a otro sitio distinto sin poder salir de su sitio. Esa insistencia a querer salir de su sitio es lo que ayuda al Universo a moverse sin fin, a existir eternamente.

La absoluta quietud es otra cualidad de la nada, que como tendencia necesita adquirir la existencia sin poder conseguirlo nunca ya que nada de lo que existe puede dejar de moverse. Esa tendencia de la existencia a necesitar ser la nada tratando de adquirir la plena quietud de la nada hace que la expansión universal adquiera una sincronía dinámica. 




Autor: Salvador Sánchez Melgar
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