jueves, 9 de agosto de 2018

Justicia, perfección y pureza de la nada


 

La nada es absolutamente justa




La justicia de la nada


Justicia de la nada: Aunque no exista la nada, al originarse la existencia de la nada, la existencia no podría existir sin la nada. 
Todas las existencias dinámicas más pequeñas posibles que saturan constantemente de existencias dinámicas el universo surgen como duplicaciones de otras existencias semejantes, y eso es como si surgiesen de la nada porque surgen como existencias dinámicas más pequeñas posibles. 
Por tanto, la nada sin existir no tiene más remedio que existir como contrariedad de la existencia.
La existencia como nada hecha existencia, o como nada en movimiento que es, siempre está inducida a existir por la nada, por eso la existencia necesita ser la nada para poder existir. 
La existencia nunca conseguirá ser la nada porque entonces dejaría de ser existencia. 
Ese necesitar ser y no poder obliga a la existencia a evolucionar sin fin, a adquirir una permanente tendencia a necesitar poseer las cualidades de la nada sin poder conseguirlas nunca.
Las cualidades principales de la nada son: La justicia, la perfección y la pureza.
La nada es absolutamente justa como nada por ser totalmente nada. Es absolutamente perfecta como nada por ser totalmente nada. Es absolutamente pura como nada por ser totalmente nada.
La nada posee unas cualidades que nunca podrá poseer la existencia; porque esas cualidades son absolutas por tanto son imposibilidades.


La justicia y la evolución


Poseer la justicia absoluta es imposible para la existencia pero no para la nada, la cual es plenamente justa como nada. Poseer la perfección absoluta de la nada es imposible para la existencia pero no para la nada, la cual es plenamente perfecta como nada. Ser la pureza absoluta es imposible para la existencia pero no para la nada, la cual es plenamente pura como nada.
Además, la nada posee otras cualidades, las cuales expondré en otro artículo. 
Esa tendencia de la existencia a necesitar adquirir las cualidades de la nada se llama evolución. Y es una evolución sin fin porque son cualidades que nunca se podrán conseguir. 
Esa evolución sin fin está transmitida a toda la existencia, y donde más se percibe es en la evolución viviente porque es la existencia más evolutiva y la que más cerca está de conseguir esas cualidades que nunca se podrán conseguir.
La evolución inteligente sin fin universal está constantemente inducida a tratar de alcanzar esas tres cualidades de la nada. Es una necesaria tendencia evolutiva que posee la existencia para poder existir. Por eso también la evolución inteligente sin fin es una evolución sin fin.
Esa evolución sin fin la vemos continuamente en las constantes luchas del bien contra el mal. Es una forma de evolucionar aunque muchas veces se trata de involucionar, al final  se evoluciona siempre, aunque sea paulatinamente, porque la evolución sin fin no permite la involución.
El fin de la evolución no es alcanzar esas cualidades de la nada ya que son imposibilidades, el fin de la evolución sin fin es evolucionar siempre sin fin tratando de conseguir esas cualidades.
Se evolucionará más a través de las almas que también tienen esa tendencia a evolucionar sin fin, porque las almas pertenecen a la evolución viviente que es la evolución más evolutiva.  
Al final de la evolución sin fin de cada planeta, se salvarán de continuar evolucionando como vida las almas más evolutivas de esos planetas, entonces el bien habrá vencido al mal en esas almas. El resto de almas formarán parte de otra evolución viviente en otro planeta que albergue vida. Mientras eso sucede no cesarán de nacer nuevos planetas que alberguen vida, e iniciarán sus correspondientes evoluciones en una lucha entre el bien y el mal.
El mal será vencido por las almas más evolutivas de cualquier civilización extraterrestre cuando lleguen esas almas a sus metas evolutivas. 
El bien y el mal existirán siempre porque siempre surgirán nuevas civilizaciones que necesitarán esa lucha del bien contra el mal para poder evolucionar.

    

No importa repetirlo una vez más






Esa permanente  tendencia de la existencia queriendo ocupar la nada, permite que  la existencia adquiera la tendencia evolutiva que posee. Porque querer ocupar permanentemente la nada no es sólo querer ocupar lo que no existe. Es querer poseer las cualidades de la nada, que son: la perfección, la justicia y la pureza, y otras más que comentaré en otro artículo.
Esa necesidad de ser la perfección, la justicia y la pureza de la nada es lo que induce a que todo tienda a la evolución sin fin hacia esas metas inalcanzables.
Es como si el universo fuese una esfera que rotase sin fin en un mismo sitio queriendo llegar a otro sitio distinto sin poder salir de su sitio. Esa insistencia a querer salir de su sitio es lo que ayudaría a ese universo a moverse y a existir eternamente.
La absoluta quietud es otra cualidad de la nada, que como tendencia  necesita adquirir la existencia, y esa tendencia frena gran parte de la velocidad expansiva sin fin inducida al universo. Velocidad que posibilita que cada una de las existencias dinámicas más pequeñas posibles adquieran una gran velocidad y energía propia cada vez mayor.
    
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative

 

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