La ciencia no lo puede descubrir todo

Existen muchos misterios sin resolver que nunca la ciencia podrá descubrir, temas como por ejemplo qué es la nada y quién es Dios. Solamente a través del pensamiento se podrán descubrir esos misterios ocultos.

domingo, 24 de marzo de 2019

¿Quién Dios?



¿Es Dios el orden universal?



Todo es un todopoderoso orden



La gravedad universal  posee el poder que induce a que todo se atraiga entre sí.

Eso, y la propia inducción expansiva, que induce a que todo se mueva sin fin en la misma dirección expansiva, permite que todo el espacio gravitatorio posea un dinamismo uniforme y sincronizado como tiempo.


Esa tendencia poderosa y permanente al orden que existió desde que se originó el universo permitió que existiese una poderosa y permanente evolución inteligente sin fin.

Ese orden universal es como un dios, pues gracias a ese permanente orden todo evoluciona sin fin con la tendencia a evolucionar como evolución inteligente sin fin.

Todo ese orden universal es la justicia evolutiva inducida a toda la existencia.

Evolucionar hacia el orden no es hacer lo que a cada uno le de la gana.

Evolutivamente al ser humano se le ha ofrecido libertad de acción y de pensamientos para así poder evolucionar más, porque evolucionar cada vez más y sin fin es la tendencia evolutiva del todopoderoso orden universal.

Pero también evolucionar hacia un orden cada vez más evolutivo y sin fin significa evolucionar sin fin hacia una plena justicia y perfección de la nada, ya que ese es el destino del orden universal pues éste no tiene más remedio que evolucionar hacia ese fin, puesto que no existe otro camino.

Como todo surgió de la nada, el orden universal tiende a evolucionar tratando de conseguir siempre las cualidades de la nada.

Fin que la existencia nunca conseguirá porque eso sería transformarse en la nada, y eso no puede ser porque la nada no existe.

Pero esa necesidad que posee la existencia de necesitar alcanzar lo que no puede es lo que induce a que todo evolucione permanentemente hacia ese fin.

Alcanzar las cualidades de la nada como la de la plena justicia, la de la plena pureza, la de la plena infinitud, la de la plena perfección, entre otras cualidades de la nada es una imposibilidad.

Fin que la existencia utiliza para poder evolucionar siempre hacia esos fines tratando de conseguir esos fines que nunca se podrán conseguir.

Ese constante querer y no poder permite que exista una tendencia permanente a evolucionar hacia la justicia y hacia la perfección que induce a que el mal con el mal se pague y el bien con el bien se pague.

Así que siempre será mejor actuar lo más justamente posible porque si no, ya sea en esta vida o en posteriores vidas pagaremos el mal que hayamos hecho  (injusticias que hayamos efectuados conscientemente). Ya que todo evoluciona hacia ese fin universal, y no ajustarse a esa evolución es involucionar.

El mal no se castiga porque sí. Es un castigo evolutivo que evolutivamente se tiene que pagar con el fin de que evolucionemos más de manera positiva.


Evolucionar positivamente es evolucionar hacia la plena justicia evolutiva. Si alguien comete muchas injusticias, esas injusticias demuestran que está poco evolucionado como vida y alma; con lo cual deberá evolucionar más viviendo más experiencias negativas para así poder evolucionar más. Normalmente es a través de otras vidas, o llamase reencarnaciones, donde tendrá la posibilidad de evolucionar más positivamente.


Las injusticias se tienen que castigar de alguna manera aunque sea equilibrándose con posteriores evoluciones a través de futuras reencarnaciones. Pues no importa repetirlo una vez más todo está sujeto a una evolución sin fin que obliga a que todo evolucione lo más justamente posible.



Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative


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