La ciencia no lo puede descubrir todo

Existen muchos misterios sin resolver que nunca la ciencia podrá descubrir, temas como por ejemplo qué es la nada y quién es Dios. Solamente a través del pensamiento se podrán descubrir esos misterios ocultos.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Matemática universal


El universo es un orden matemático
La matemática universal

La matemática universal es el orden universal




Todo es unas matemáticas

   

La existencia universal representa cantidades, por tanto representa números.

Los números existen gracias a que son productos del propio orden universal.

En un futuro muy lejano la matemática universal nos llevará a un inevitable final matemático: el final de nuestro planeta y el traslado viviente a otro planeta a través de las almas. Llevará a todo lo viviente a un nuevo comienzo en otro planeta que albergue vida.

El final de todos los sistemas planetarios es inevitable como el nacimiento constante de nuevos sistemas planetarios. Siempre nacerán más sistemas planetarios que los que se extingan, puesto que el crecimiento universal es imparable y no tiene fin.

La matemática universal siempre se cumple, más de la misma matemática porque todo es un orden matemático.

El futuro final siempre se cumple porque es un futuro matemático.
Pero mientras llega ese futuro inevitable, la existencia de nuestro planeta evolucionará como si no existiese ese final.

Destino final


Ese inevitable destino no afectará a la humanidad porque las vidas, mediante las almas, se habrán trasladado mucho antes a otro sistema planetario que albergue vida.

También la materia se trasladará, o se transformará en otra existencia puesto que nada desaparece definitivamente ya que todo se transforma y al mismo tiempo todo evoluciona.

Lo que le suceda a cualquier sistema planetario no tiene importancia para la matemática universal, ya que el universo es infinitamente mayor.

Por eso cada sistema planetario posee un orden propio a semejanza del orden universal porque todo se origina y existe conforme es el orden universal.

Mientras la extinción de cada sistema planetario no llegue, cada planeta evolucionará de manera independiente, pero sin dejar de estar inducidos a evolucionar conforme evoluciona el orden evolutivo universal.


La matemática universal permite que nazcan evoluciones independientes


¿Qué sentido tiene evolucionar como vida si al final evolucionamos como evoluciona el orden universal?:  el sentido de poder evolucionar con libertad para así poder evolucionar hacia esa evolución universal.

En ese largo camino evolutivo nos habrá dado tiempo de conocer todos los secretos del universo.

La jerarquía de almas universal funciona como si tuviese una propia matemática, pero sin poder dejar de formar parte de la matemática del orden universal. 

Todas las almas y las vidas, por muchas que nazcan, tienen cabida de sobras en el universo.

Los hechos que sucedan en la Tierra, por muy importantes que sean, no influyen en el orden universal, es como si viviésemos en un mundo aparte.


La matemática universal de las estrellas


Todas las estrellas son productos del orden universal originadas con orden en los lugares apropiados para ello.

Las estrellas surgieron como estaba programado que surgiesen.
Las estrellas surgen como movimiento, ya que todo es movimiento; surgen  como cúmulos de existencias muy condensadas en los lugares adecuados para ello.

Y como existencias en movimiento que son, a semejanza de las existencias más pequeñas posibles, surgen de forma esférica rotando sobre sí mismas. Semejanzas que también adquirirán los planetas, como no podía ser de otra forma.



Todo es una matemática


Nosotros también somos matemáticas, por tanto estamos matemáticamente inducidos a ser lo que somos.

Como matemática hereditaria que somos, estamos inducidos a actuar conforme a la matemática que somos conforme a la matemática en donde existimos, y conforme a la matemática de los demás.

Si a una piedra cualquiera se la dejase que evolucionase por sí misma, sin injerencias externas, científicamente se podría pronosticar su futuro con bastante acierto.

A una vida si se la dejase que evolucionase por sí misma sin injerencias externas, sería imposible pronosticar con acierto todo su futuro, porque la vida posee libertad de acción.

La matemática hereditaria y la libertad de acción de cada vida nos permite conducir nuestro futuro con libertad.

Pero eso no puede impedir que nos sucedan los hechos más importantes, incluido la muerte.

Todos los caminos vivientes matemáticamente conducen a los sucesos vivientes más importantes.

Los hechos menos importantes no suceden por la matemática universal, suceden por la matemática de nuestra propia evolución y por la matemática impuesta por la jerarquía de almas. Ya que al final, suceda lo que suceda, siempre evolucionaremos como induce la matemática universal.

A la matemática universal poco le influye lo que nos suceda, pero a la jerarquía de almas sí le influye lo que hagamos, porque si no dejaría de ser una jerarquía de almas.

Fuera de nuestra libertad de acción la jerarquía de almas nos controla matemáticamente porque si no lo hiciese así el mal siempre vencería al bien y habría mucho dolor, ya que todo involucionaría en vez de evolucionar.


División de la existencia


La existencia se divide en dos tipos de existencias: las existencias dinámicas más pequeñas posibles que saturan constantemente de existencias el universo expansivo y las existencias compuestas de existencias.

Las existencias dinámicas más pequeñas posibles por sí mismas no se pueden transformar porque sus pequeñeces máximas las impiden cualquier tipo de transformación.

Pero claro, para que funcione el tiempo y la transformación universal se tienen que unir las existencias individuales formando existencias compuestas.

La existencia en sí no posee tiempo, es el propio orden universal con su orden lo que permite que la existencia transcurra como existencia compuesta al mismo ritmo o medida que se conoce como tiempo.


Todo se transforma con orden


No puede ser que todo se transforme o envejezca en tiempos distintos porque entonces todo individualmente se transformaría y envejecería a un ritmo propio, lo cual no permitiría que existiese el tiempo de todo conforme dicta el orden universal. Por eso todo se transforma con el mismo tiempo.

Dependiendo de la naturaleza y evolución de cada existencia compuesta, cada existencia compuesta se transformará más rápida o más lentamente para transformarse todas al mismo tiempo conforme lo induce el orden universal a través del tiempo.

No podría crecer ni expandirse el universo sin los constantes nacimientos de existencias dinámicas más pequeñas posibles.

Y sólo se puede nacer como existencia dinámica más pequeña posible si no se nace de la nada como existencia dinámica más pequeña posible.

Con lo cual el universo expansivo se satura constantemente de existencias semejantes entre sí, que sólo se diferencian unas de otras en que cada una posee su propio espacio.



Surgir de la nada


En el nacimiento de dichas existencias dinámicas más pequeñas posibles sólo podían existir dos opciones: las de que surgiesen como duplicaciones directamente de la nada o la de que surgiesen como duplicaciones de las propias existencias. Pero nazcan como nazcan únicamente podían nacer surgiendo de la nada como existencias dinámicas más pequeñas posibles.

Sólo se podía surgir de la nada  como algo infinitamente extraordinario ya que la nada no existe.

La primera existencia que surgió en el universo surgió de la nada como la primera existencia dinámica más pequeña posible, porque de algún sitio tenía que surgir. Y a través de esa existencia, las demás existencias surgieron como copias, ya que también surgían donde no existía nada que es como surgir de la nada. Y surgir como existencia de la nada es surgir como la existencia dinámica más pequeña posible.

Cada vez que nacían dichas existencias formaban un espacio dinámico expansivo cada vez más grande, porque alrededor de la existencia sólo podía estar la nada la cual no se puede ocupar porque no existe.

Gracias a la presión en sí mismo de ese espacio dinámico ocupado por las existencias que surgían de la nada surgían sin cesar nuevas existencias, que serían nuevas duplicaciones de existencias dinámicas más pequeñas posibles.



Surgió un agujero negro


Como la nada que rodeaba a ese espacio dinámico impedía que ese espacio creciese exteriormente ya que la nada no existe, el universo no tuvo más remedio que crecer y expandirse interiormente sin fin en forma de agujero negro.

Como en ese agujero negro no existían las dimensiones, ni los tamaños (ni lo grande, ni lo pequeño) ni el tiempo se expandiría instantáneamente sin fin hacia dentro, hacia lo pequeño, hacia lo infinito, hacia la nada que nunca llegará.

Como ni lo grande ni lo pequeño existían en esa expansión, expandirse hacia lo pequeño era como expandirse hacia lo grande.

O sea que ese agujero negro se expandió interiormente sin fin creciendo hacia lo grande dentro de ese pequeño espacio dinámico que originó el universo; ya que tanto lo grande como lo pequeño son infinitos porque no existían.

El que no existan los tamaños, ni las dimensiones ni el tiempo en ese agujero negro tiene su lógica; ya que tanto los tamaños como las dimensiones y el tiempo sólo se pueden producir mediante las constantes atracciones y transformaciones de las existencias compuestas, y en ese agujero negro no se podía componer la existencia compuesta porque toda su existencia era repulsiva.

Hay que tener en cuenta que esa existencia dinámica más pequeña posible que surgió de la nada originando así ese pequeño espacio dinámico que originó el agujero negro que a su vez originó el universo, era una existencia totalmente dinámica y repulsiva sin tamaño real. Puesto que entonces no existían las dimensiones ni los tamaños, o sea que no existía ni lo grande ni lo pequeño ya que esas dimensiones y tamaños sólo son posibles en el orden universal compuesto de existencias compuestas.

De esta manera todo coincide: el universo es un agujero negro que se expande y crece instantáneamente sin fin hacia lo pequeño; sin poder nunca llegar a la pequeño, ya que éste no existe.

Y que a medida que el universo se forma como agujero negro se expande y se satura constantemente de existencias dinámicas repulsivas más pequeñas posibles. Esas pequeñeces en forma de tendencias dinámicas representan las existencias más pequeñas que surgen de la nada, porque en esos nacimientos no existen medidas ni existencias reales.



Todo posee su yo


Todo posee su yo, su identidad propia, porque todo ocupa un espacio propio, ya sea como existencia más pequeña posible o como compuesto de existencias.

Solamente los yos de las existencias más pequeñas posibles son inalterables, los yos de las existencias compuestas son una transformación continua.

De la existencia compuesta nace ese presente de todo que no se puede mantener como presente.

Cuando vemos que nosotros envejecemos y todo lo demás envejece al mismo ritmo, pensamos que el tiempo está en todo.

El tiempo está en todo como medida,  el orden universal se encarga de ello.

Todo envejece porque forma parte de un orden llamado tiempo.

El tiempo es la sincronía ordenada que posee la existencia para poder ser existencia. Esas existencias dinámicas más pequeñas posibles, las cuales surgen de la nada, no son existencias reales son tendencias dinámicas, aunque las llamo existencias por llamarlas de alguna forma. Por tanto sólo pueden ser existencias las existencias compuestas, las cuales están compuestas por el propio tiempo.

El tiempo no existe en las propias existencias dinámicas más pequeñas posibles porque el tiempo es la unión ordenada de toda la existencia.

Cualquier persona, animal o cosa, sea individual o compuesta, dispone de un ritmo u tiempo, no porque sea su propio tiempo sino porque pertenece a la sincronía evolutiva del tiempo.




Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative


  

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