domingo, 16 de septiembre de 2018

Matemática universal


Fuente: http://PIXABAY.com  La matemática universal




La matemática universal es el orden universal    

(Artículo subido de http://salvadorsanchezmelgar.com)


Toda la existencia son números

La existencia universal representa cantidades, por tanto representa números.
Los números existen gracias a que son productos del propio orden universal.
La matemática universal dentro de miles de años nos llevará a un inevitable final matemático: el final de nuestro planeta y el traslado viviente a otro planeta través de las almas. Nos llevará a todo lo viviente a un nuevo comienzo en otro planeta que albergue vida.
El final de todos los sistemas planetarios es inevitable como el nacimiento de nuevos sistemas planetarios. Siempre nacerán más sistemas planetarios que los que se extingan, puesto que el crecimiento universal es imparable y no tiene fin.
La matemática universal siempre se cumple, más de lo mismo porque todo es un orden.
El futuro final siempre se cumple porque es un futuro matemático.
Pero mientras llega ese futuro inevitable, la existencia de nuestro planeta evolucionará como si no existiese ese final.

Destino final

Ese inevitable destino no afectará a la humanidad porque las vidas mediante las almas se habrán trasladado mucho antes a otro sistema planetario que albergue vida.
También la materia se trasladará, o se transformará en otra existencia puesto que nada desaparece definitivamente ya que todo se transforma y al mismo tiempo todo evoluciona.
Lo que le suceda a cualquier sistema planetario no tiene importancia para la matemática universal, ya que el universo es infinitamente mayor.
Por eso cada sistema planetario posee un orden propio a semejanza del orden universal porque todo se origina y existe conforme es el orden universal.
Mientras la extinción de cada sistema planetario no llegue, cada planeta evolucionará de manera independiente, pero sin dejar de estar inducidos a evolucionar conforme evoluciona el orden evolutivo universal.

La matemática universal permite que nazcan evoluciones independientes

¿Qué sentido tiene evolucionar como vida de manera independiente, si al final evolucionamos como evoluciona el orden universal?:  el sentido de poder evolucionar con libertad para así poder evolucionar hacia esa evolución universal.
En ese largo camino evolutivo nos habrá dado tiempo de conocer todos los secretos del universo.
La jerarquía de almas universal funciona con una matemática  independiente de la matemática universal, pero sin poder dejar de formar parte del propio orden universal.
Todas las almas y las vidas, por muchas que nazcan, tienen cabida de sobras en el universo.
Los hechos que sucedan en la Tierra por muy importantes que sean no influyen en el orden universal, es como si viviésemos en un mundo aparte.

 

La matemática universal de las estrellas

Todas las estrellas son productos del orden universal originadas con orden en los lugares apropiados para ello.
Las estrellas surgieron como estaba programado que surgiesen.
Las estrellas surgen como movimiento, ya que todo es movimiento; surgen  como cúmulos de existencias muy condensadas en los lugares adecuados para ello.
Y como existencias en movimiento que son a semejanza de las existencias más pequeñas posibles surgen de forma esférica rotando sobre sí mismas. Semejanzas que también adquirirán los planetas, como no podía ser de otra forma.
La forma rotatoria es universal, porque no se puede nacer como movimiento de otra manera.
Suceda lo que suceda en cada sistema planetario para nada influye en la matemática universal, ya que cada sistema planetario es una gota de agua en un inmenso mar universal.
Suceda lo que le  suceda a la humanidad no va a cambiar para nada el rumbo del orden universal.

Todo es una matemática

Como todo existe como matemática, nosotros somos matemáticas, por tanto estamos matemáticamente inducidos a ser lo que somos.
Como matemática hereditaria que somos, estamos inducidos a actuar conforme a la matemática que somos conforme a la matemática en donde existimos, y conforme a la matemática de los demás.
Si a una piedra cualquiera se la dejase que evolucionase por sí misma sin injerencias externas, científicamente se podría pronosticar su futuro con bastante acierto.
A una vida si se la dejase que evolucionase por sí misma sin injerencias externas, sería imposible pronosticar con acierto todo su futuro, porque la vida posee libertad de acción.
La matemática hereditaria y la libertad de acción de cada vida nos permite conducir nuestro futuro con libertad.
Pero eso no puede impedir que nos sucedan los hechos más importantes, incluido la muerte.
Todos los caminos vivientes matemáticamente conducen a los sucesos vivientes más importantes.
No suceden por la matemática universal, suceden por la matemática de nuestra propia evolución y por la matemática impuesta por la jerarquía de almas.
A la matemática universal poco le influye lo que nos suceda, pero a la jerarquía de almas sí le influye lo que haga cada vida, porque si no dejaría de ser una jerarquía de almas.
Fuera de nuestra libertad de acción la jerarquía de almas nos controla matemáticamente porque si no lo hiciese así el mal siempre vencería al bien y habría mucho dolor.

División de la existencia

La existencia se divide en dos tipos de existencias: las existencias dinámicas más pequeñas posibles que saturan constantemente de existencias el universo expansivo y las existencias compuestas de existencias.
Las existencias dinámicas más pequeñas posibles por sí mismas no se pueden transformar porque sus pequeñeces máximas las impiden cualquier tipo de transformación.
Pero claro, para que funcione el tiempo y la transformación universal se tienen que transformar las existencias en existencias compuestas.
La existencia en sí no posee tiempo, es el propio orden universal con su orden lo que permite que todo transcurra al mismo ritmo o medida que se conoce como tiempo.

Todo se transforma con orden

No puede ser que todo se transforme o envejezca en tiempos distintos porque entonces todo individualmente se transformaría y envejecería a un ritmo propio, lo cual no permitiría que existiese el orden universal. Por eso todo se transforma con el mismo tiempo, pero dependiendo de la naturaleza y evolución de cada existencia compuesta, cada existencia compuesta se transformará más rápida o lentamente.
Ese orden universal se consiguió mediante las transformaciones ejecutadas por las estrellas, que transformaban a las existencias dinámicas más pequeñas posibles que se repelían entre sí en existencias que se atraían entre sí. De esa manera se posibilitaba la formación de existencias compuestas que se transforman constantemente inducidas por el dinamismo expansivo.
No puede crecer un universo sin los constantes nacimientos de existencias dinámicas más pequeñas posibles.
Y sólo se puede nacer como existencia dinámica más pequeña posible si se nace como existencia dinámica más pequeña posible.
Por consiguiente el universo expansivo se llena constantemente de nacimientos de existencias.
Con lo cual el universo expansivo se satura constantemente de existencias semejantes entre sí, que sólo se diferencian unas de otras en que cada una posee su propio espacio.

Surgir de la nada

Sólo podían existir dos opciones en el nacimiento de dichas existencias dinámicas más pequeñas posibles: las de que surgiesen directamente de la nada o la de que surgiesen como duplicaciones de las propias existencias.
Sólo se podía surgir de la nada  como algo infinitamente extraordinario ya que la nada no existe. O sea que únicamente quedaba la opción de que la primera existencia surgiese de la nada como la primera existencia más pequeña posible, porque de algún sitio tenía que surgir. Y que a través de esa existencia, las demás existencias surgiesen como copias, ya que surgir como existencia de la nada es surgir como la existencia dinámica más pequeña posible.
Cada vez que nacen dichas existencias son atraídas por la propia existencia universal formando así un espacio dinámico expansivo, porque alrededor de la existencia sólo puede estar la nada la cual no se puede ocupar porque no existe.
Gracias a la presión en sí misma de la existencia por estar toda rodeada`por la nada surgen sin cesar duplicaciones de existencias dinámicas más pequeñas posibles. De esta manera el universo crece y se expande rápidamente y sin fin.
De esta manera todo coincide como un universo expansivo que se satura constantemente de existencias dinámicas más pequeñas posibles.

Todo posee su yo

Todo posee su yo, su identidad propia, porque todo ocupa un espacio propio, ya sea como existencia más pequeña posible o como compuestos de existencias.
Solamente los yos de las existencias más pequeñas posibles son inalterables, los yos de las existencias compuestas son una transformación continua.
De la existencia compuesta nace ese presente de todo que no se puede mantener como presente.
Cuando vemos que nosotros envejecemos y todo lo demás envejece al mismo ritmo, pensamos que el tiempo está en todo.
El tiempo está en todo como medida,  el orden universal se encarga de ello.
Nosotros envejecemos porque formamos parte de un orden y todo lo demás envejece porque ese orden es universal.
Orden universal que permite que todo envejezca al mismo ritmo, porque sino todo sería un desorden que no permitiría que existiese nada.
El tiempo es la sincronía ordenada que posee todo lo existente porque todo es un orden.
El tiempo no existe en las propias existencias dinámicas más pequeñas posibles porque el tiempo es la unión ordenada de toda la existencia.
Cualquier persona, animal o cosa, sea individual o compuesta, dispone de un ritmo u tiempo, no porque sea su propio tiempo sino porque pertenece al tiempo del orden universal.
De esta manera todo transcurre con su propio tiempo como tiempos individuales que se relacionan como tiempo entre sí, porque el universo es un orden.


Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safe creative
http://evolucioninteligentesinfin.com

  

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