jueves, 15 de noviembre de 2018

¿Existe la nada?





Las cualidades de la nada



La nada y sus cualidades



La primera existencia que se originó y que surgió de la nada se encontró dentro de la nada rodeada por la infinitud de la nada. 
Existencia que tuvo que surgir como la existencia dinámica más pequeña posible, ya que no se puede surgir de la nada de otra manera.
Esa existencia al estar eternamente rodeada por la infinitud de la nada, tuvo que adoptar las tendencias de la nada, que se transmitirían a todas las existencias que surgiesen posteriormente.
Tendencias que son adoptadas por la propia existencia al necesitar ser la nada como la única manera de poder evolucionar. Puesto que sólo existía la nada como única referencia para la existencia.

Esa primera existencia surgió como la nada en movimiento consolidada así como existencia.

Dicha existencia necesitaba adquirir las cualidades de la nada que nunca podría conseguir porque las cualidades de la nada sólo la podía poseer la propia nada.
Pero perseguir eternamente esas necesidades sin poderlas conseguir nunca, obligaba a la existencia a existir siempre con esas tendencias y eso le permitía existir con orden.

Las cualidades de la nada no son existencias reales, pero las necesita alcanzar la propia existencia, sin poder conseguirlo nunca, para así poder existir y estar sujeta a un orden como existencia.


Primera cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la eternidad


Supongamos que tuviésemos que existir eternamente como única existencia en un espacio en donde no existiese nada, qué camino escogeríamos, lógicamente escogeríamos el único camino posible, el de necesitar ser la nada adoptando todas sus cualidades, porque la nada sin existir existe como nada absoluta y eso es mucho existir.
  
La primera existencia que surgió de la nada surgió de una forma infinitamente extraordinaria.

Tiempo tuvo la nada de producir ese hecho ya que la nada ha existido siempre, aunque el tiempo de la nada sea un tiempo imaginario.
De esa manera surgió la primera existencia como existencia dinámica más pequeña posible rotando sobre sí misma, ya que estaba rodeada por la nada y no podía existir de otra manera.
Una vez surgida esa primera existencia de la nada, ya no podía dejar de existir, porque dejar de existir sería volver a ser la nada, y eso era imposible que sucediese porque la nada no existe.

Al surgir la primera existencia como movimiento, surgió rotando sobre sí misma ya que no tenía otra opción puesto que era totalmente dinámica y estaba rodeada por la nada.

Sin poder ocupar la nada que la rodeaba necesitó adoptar la tendencia a poseer la infinitud de la nada; con lo cual esa existencia estaría inducida a crecer como existencia necesitando ser la nada.
Sólo se podía nacer como existencia surgiendo como movimiento de la forma más pequeña posible y rotando sobre sí misma.
Gracias a esa tendencia a necesitar ser infinita como la nada, una gran multiplicación de existencias dinámicas más pequeñas posibles semejantes entre sí se produjo de manera instantánea porque todavía no existía el tiempo;  de esa manera nació instantáneamente un gran universo expansivo, nació el Big bang instantáneo.

El movimiento no es una existencia real pero se transforma en existencia real al existir como movimiento.
Pero si además a esa irrealidad llamada existencia se le añadía las tendencias a necesitar poseer las cualidades irreales de la nada, esa existencia adquirirá esas tendencias de la nada fácilmente porque el movimiento al no ser una irrealidad puede adquirir no realidades en su proceso dinámico.

De esa forma las existencias más pequeñas posibles que saturan de existencias el universo, además de ser dinámicas han adquirido un orden, porque han adquirido un camino hacia donde ir al adquirir la necesidad de obtener las cualidades de la nada sin poder conseguirlo nunca.


Segunda cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la plena quietud



Como la nada es absoluta quietud, eso obligaba también a la existencia a necesitar esa tendencia; originando así un freno al movimiento rotatorio sin fin cada vez más acelerado de cada una de las existencias más pequeñas posibles.

Así se originó una permanente contrariedad o repulsión al movimiento rotatorio sin fin cada vez más acelerado de las existencias. Entonces nació el orden, nació una manera ordenada de existir, una manera de moverse cada vez más acelerada sin fin pero con orden.

La necesidad de dichas existencias de adoptar la quietud de la nada inducía a que existiese un freno en las rotaciones infinitamente aceleradas de dichas existencias. De esa forma no se aceleraban tanto, ordenándose y equilibrándose los movimientos rotatorios de dichas existencias.
Al surgir todas las existencias  como existencias dinámicas más pequeñas posibles, y ante las necesidades de unirse formando un espacio dinámico propio porque estaban rodeadas por la nada, necesitarían coexistir conjuntamente en ese espacio dinámico para poder existir.
Desde ese punto de origen del universo se saturaba constantemente de existencia el propio universo formando un espacio dinámico que crecía de forma expansiva hacia todas las partes internas posibles como espacio dinámico, ya que externamente no podía crecer porque estaba la nada, la cual no se podía ocupar porque no existe.

La existencia sólo podía expandirse interiormente como espacio dinámico universal en forma de existencia dinámica repulsiva. Y lo podía hacer sin fin como dinamismo repulsivo porque entonces no existía la existencia compuesta, por tanto no existía lo grande ni lo pequeño ni el tiempo ni los movimientos ordenados entre existencias que se atrayesen entre sí. Con lo cual crecer hacia lo pequeño era un crecimiento repulsivo sin fin.

Cada existencia únicamente podría moverse rotando sobre sí misma y no podían unirse porque dejarían de ser existencias dinámicas rotatorias más pequeñas posibles, con lo cual eran existencias repulsivas. Las cuales de manera expansiva repulsiva se moverían todas juntas gracias a la multiplicación sin fin de dichas existencias que engrandecían constantemente ese espacio dinámico repulsivo.
El universo únicamente podía crecer mediante las duplicaciones constantes de existencias dinámicas repulsivas más pequeñas posibles, formando así un espacio repulsivo unido de cada vez más existencias semejantes entre sí.
Hay que tener en cuenta que entre esas uniones de las existencias dinámicas repulsivas más pequeñas posibles se originó un espacio de energía repulsiva, que inducía también a que ese espacio universal repulsivo se expansionase cada vez más.

Todas esas existencias saturaban constantemente de existencias ese espacio expansivo repulsivo y estaban de manera repulsiva muy unidas ya que fuera estaba la nada que no podían ocupar.

Ese espacio repulsivo se multiplicaba sin cesar creciendo hacia lo pequeño, consiguiendo con ello que ese espacio de energía repulsiva, equivalente a energía oscura, sea parecido a un agujero negro.

Tercera cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la duplicación sin fin o el crecimiento sin fin que representa la infinitud de la nada


La nada es infinita como nada, la existencia no puede ser infinita. 
La existencia adoptó esa necesidad de ser infinita sin poder serlo nunca, por eso la existencia crece sin fin como necesitando ser infinita como existencia.

Cosa que nunca logrará porque la existencia no puede ser infinita, ya que la existencia es la nada en movimiento o la nada hecha existencia que no cesa de crecer.

La existencia para poder ser cada vez más grande como existencia, necesitaba estar siempre moviéndose y creciendo mediante duplicaciones de existencias dinámicas más pequeñas posibles. 
La existencia es infinita si se entiende que ese crecimiento sin fin es como una especie de infinitud.

Al surgir esa primera existencia rodeada por la nada y no poder ocupar la nada, eso produciría en esa existencia una fuerte presión que la induciría constantemente a crecer para así poder escapar de la nada.

Por eso, la única manera de poder crecer sin ocupar la nada porque no podía, era creciendo como espacio dinámico repulsivo rodeado por la nada mediante la creación de cada vez más existencia repulsiva.
La creación de cada vez más existencia sólo se podía conseguir mediante la duplicación de existencias, ya que no se puede surgir como existencia si no es surgiendo como existencia dinámica más pequeña posible, lo cual es una duplicación.


Primera existencia


Esa primera existencia que surgió de la nada, al ser movimiento gracias a que rotaba sobre sí misma, generó un espacio dinámico a su alrededor.

De esa manera podía originar más existencias dinámicas en ese espacio dinámico sin necesidad de necesitar ocupar lo que no podía: la nada.

A medida que surgían nuevas existencias semejantes entre sí, al agruparse todas en un mismo espacio dinámico cada vez más grande, volverían a sufrir constantemente la misma presión de la nada, ya que la nada siempre estaría rodeando a ese espacio dinámico por mucho que creciese.

Lo cual obligaría a dichas existencias a duplicarse sin cesar. Las duplicaciones se efectuarían de manera instantánea porque en esas duplicaciones no existía el tiempo.

Y eso fue lo que sucedió, se originó un gran universo expansivo en menos de un instante mediante la multiplicación sin fin de las duplicaciones de las existencias que se duplicaban sin cesar. De esa manera el universo creció rápidamente como espacio dinámico expansivo repulsivo.

Cada duplicación de cada existencia era una exacta duplicación. Lo único que las diferencian a unas de otras, es que cada una ocupaba su propio espacio dinámico que no podía ser ocupado por otra existencia.



Cuarta cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la expansión sin fin


La nada es una absoluta quieta expansión universal porque la nada necesita que todo sea nada.


Esa necesaria tendencia de serlo todo también lo ha adquirido la existencia gracias a que ésta es producto de la nada.

Pero como la existencia es movimiento, esa necesidad se transforma en expansión, en necesitar alcanzarlo todo como expansión.

Hubo un límite expansivo en el que el universo dejó de crecer como universo expansivo instantáneo, gracias a la creación de un espacio gravitatorio de existencias atractivas, el cual crecía cada vez más. En realidad la expansión continúa creciendo instantáneamente, lo que sucede que en nuestro espacio universal existe el tiempo, existe lo grande y lo pequeño y las tres dimensiones, y desde el punto de vista visto desde nuestro espacio intergaláctico la expansión adquiere una velocidad cada vez más acelerada. Pero es una velocidad creada por el espacio universal donde vivimos.

Si no existiese nuestro espacio intergaláctico, la expansión no tendría velocidad, continuaría creciendo instantáneamente sin fin.

Cuando el propio universo expansivo repulsivo por contra produjo un espacio de existencias que se atrajesen entre sí, se originó el espacio gravitatorio ordenado intergaláctico donde vivimos.

Entonces la expansión universal dejó de crecer instantáneamente, adquiriendo una velocidad constante cada vez mayor. Pero repito, es una velocidad ficticia porque es una velocidad vista desde nuestro espacio universal intergaláctico.

Expansión que continuamente aumenta de velocidad porque el universo no cesa de crecer ya que constantemente se satura de existencias dinámicas repulsivas más pequeñas posibles.

Con lo cual todo lo que existe está inducido a moverse conforme se mueve la expansión universal.


Quinta cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la posesión de un yo como existencia individual y como existencia compuesta



La nada también posee su yo como nada, ya que ocupa un lugar que es el de existir como contrariedad de la existencia. Ya que sin la nada no podría existir la existencia. Gracias a ello todo adquiere un yo propio.

La posesión de un yo, o identidad propia como existencia individual más pequeña posible y como existencia compuesta de esas individualidades es posible porque cada existencia individual o compuesta ocupa un lugar propio que no puede ser ocupado por otra existencia.


Sexta cualidad de la nada adoptada por la existencia como tendencia: la transformación sin fin como existencia compuesta



Tratando de adquirir el absoluto orden de la nada como nada, la existencia evoluciona sin fin.


La existencia evoluciona sin fin hacia el orden absoluto, cosa que nunca conseguirá porque el orden absoluto sólo lo puede poseer la nada como nada.
Pero esa tendencia a necesitar llegar al orden absoluto permite que la existencia posea una constante transformación hacia el mejor orden posible.
La existencia sólo se puede transformar como existencia compuesta de existencias que se atraen entre sí. Eso forma parte del orden evolutivo.

Las existencias dinámicas más pequeñas posibles no se pueden transformar porque son indivisibles, y tampoco se pueden agrandar como existencias individuales porque entonces dejarían de ser las existencias dinámicas más pequeñas posibles.
Con lo cual, como las existencias dinámicas más pequeñas posibles no se pueden empequeñecer más, ni engrandecer ni desaparecer porque la existencia nunca puede dejar de existir permanecerán eternamente como existencias repulsivas en el espacio universal expansivo repulsivo llamado espacio de energía oscura.



Séptima cualidad: la de evolucionar sin fin tratando de conseguir las cualidades de la nada sin poder conseguirlo


Cualidades como la plena pureza de la nada como nada, la plena justicia de la nada como nada y otras posibles cualidades.

Cualidades que la existencia nunca podrá conseguir porque son cualidades que posee la nada, cualidades como: la perfección absoluta, la pureza absoluta, la justicia absoluta y algunas más.

Pero el hecho de que la existencia esté inducida a obtener esas cualidades sin poderlas conseguir nunca permiten que la existencia evolucione sin fin hacia esas metas.
La evolución viviente al ser la existencia más evolutiva ha transformado esos fines evolutivos en una lucha constante entre el bien y el mal.
La evolución viviente evoluciona como vida y alma tratando de adquirir las cualidades de la nada: la justicia plena, la perfección absoluta y la pureza infinita.


Los números de la existencia


Las existencias están destinadas a existir siempre siguiendo un orden universal; un único proceso matemático universal que las induce a constituirse en existencias compuestas originando un espacio gravitatorio. Existencias transformativa capaces de constituirse en energía, materia, vida y todo lo que sea posible constituirse con esas matemáticas universales.
Las existencias dinámicas más pequeñas posibles o cualquier tipo de existencia compuestas como formación de existencias más pequeñas posibles no las podríamos distinguir. Pero las matemáticas universales sí que las puede distinguir, bien porque cada existencia ocupa su propio espacio dinámico o porque es la propia matemática universal la creadora de esas existencias.

Conforme se van agrupando las existencias que se atraen entre sí, formando así las existencias compuestas que a su vez se van transformando sin cesar en todo tipo de existencias compuestas, unas existencias compuestas habrán evolucionado en materia y otras estarán inducidas a evolucionar en otras clases de existencias compuestas.

Es el propio orden universal el que posibilita que todo evolucione matemáticamente como debe evolucionar.

Poco le influye al orden universal la evolución más o menos perfecta de un simple planeta y sus habitantes, cuando el universo es infinitamente mayor.

Al universo lo que verdaderamente le influiría es que algo se apartase de evolucionar conforme evoluciona el orden universal, pues si eso fuese así podría efectuarse un efecto dominó que podría destruir el orden universal. Eso el orden universal no lo puede permitir, por eso todo es un auténtico e indestructible orden universal. 


Autor: Salvador Sánchez Melgar
registrado en Safecreative




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