El alma y su evolución


La evolución inteligente sin fin



evolucioninteligentesinfin La evolución del alma



La existencia es dinamismo y tiempo porque absolutamente todo lo que existe se mueve con su correspondiente tiempo. Todo se mueve y a la  misma vez todo necesita un tiempo desde el que se inicia el movimiento hasta que se acaba. 
Por eso todo lo que existe es un orden dinámico regulado por su correspondiente tiempo. Por ejemplo: la rapidez dinámica necesita menor tiempo dinámico para existir y la lentitud dinámica necesita mayor tiempo dinámico para existir; pero realmente esa regulación del tiempo se manifiesta más en lo más pequeño, en esa saturación dinámica de las existencias dinámicas más pequeñas posibles que constantemente saturan de existencia el universo.    
¿Por qué el universo es un orden?:
El tiempo es el que marca el orden universal ya que todo lo que existe, por muy pequeño o grande que sea, conlleva su correspondiente tiempo, gracias a que todo es una saturación de existencia dinámica más pequeñas posibles las cuales están hechas de movimiento y tiempo. 
Con lo cual el universo al ser un orden es una especie de inteligencia, aunque sea una inteligencia muy básica. No existe nada que se ordene por sí solo sin orden y menos un universo tan enorme como el nuestro, además ya se ve en todo que todo es un orden.
Esa tendencia al orden del universo es una transformación constante de la existencia como dinamismo y tiempo, es una evolución dinámica ya que transformación también es evolución. 

Toda esa evolución inteligente sin fin existió desde siempre, por eso al universo le ha dado tiempo de sobras de posibilitar el origen de la vida a través del origen de individualidades microscópicas evolutivas. Las cuales llegarían a ser vidas a través del desarrollo individual sin fin de cada individualidad sin que dejasen de pertenecer al orden universal, o llámese jerarquía universal. Y eso para el orden universal era muy fácil de conseguir ya que todo evoluciona sin fin  como orden.
De esa manera ordenada de evolucionar, esas individualidades microscópicas evolucionaron sin fin adquiriendo con ello la capacidad de decidir, lo cual les permitió desarrollar un psiquismo cada vez más evolutivo hasta posibilitar un verdadero orden viviente. De ahí, no hay duda, surgirían los yos psíquicos individuales, surgirían las inteligencias vivientes, surgirían las vidas individuales y surgirían las almas individuales como enlaces psíquicos individuales. Almas enlazadas jerárquicamente con las vidas y a su vez con la jerarquía universal ya que todo pertenece al mismo orden universal. 
Las almas existen. De esos yos psíquicos surgieron las almas, las cuales al principio eran simples enlaces psíquicos enlazados con la jerarquía universal, como no podía ser de otra manera. A medida que evolucionaba la jerarquía viviente evolucionaban las almas porque todo es una evolución o transformación sin fin. 
La jerarquía de almas como jerarquía universal que era no podía evolucionar sin esa unión jerárquica universal. Esa unión jerárquica universal les permitiría a cada vida, mediante sus correspondientes almas, evolucionar individualmente de manera física para que después de morir físicamente pudiesen volver a nacer otra vez en otra vida a través de esa jerarquía de almas. Ese era un buen medio evolutivo para eternizar a las vidas ya que mantener físicamente una individualidad viviente viva durante miles de años era imposible, por los desgastes, envejecimientos y enfermedades que suponía el poder vivir tanto tiempo. Lo más lógico es que el orden universal encontrase una manera de eternizar las vidas, y la encontró porque estaba obligado a encontrarla, a través de la jerarquía universal de las almas. Pues en un mundo como el nuestro nada ni nadie puede destruirse o morir, todo se tiene que transformar o evolucionar ya que la existencia existirá siempre. 
Lógicamente existirán muchísimos planetas que dispondrán de vida, y como la jerarquía viviente es universal la jerarquía de las almas será también universal. Esa universalidad de las almas ha permitido que la jerarquía de las almas del universo esté muy evolucionada, con lo cual las almas de los terrestres pertenecerán a esa evolución, aunque todavía nuestras almas estén muy pocos evolucionadas comparadas a las almas de las vidas más antiguas de otros planetas.
Supongo que la evolución inteligente sin fin, continuará evolucionando sin fin a través de los robots humanoides, no porque los humanos nos convirtamos en robots sino porque a través de los robots evolucionaremos mucho más.





Autor: Salvador Sánchez Melgar
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