lunes, 27 de mayo de 2019

¿Qué es el tiempo?





El tiempo también posee un yo, o llamase identidad propia


  • Todo lo que existe es existencia aunque sea como tendencia
  • Más sobre ¿Qué es el tiempo?
  • El gran orden universal del gran orden del universo
  • Sincronización dinámica igual a tiempo
  • Los lugares dinámicos son los propios yos dinámicos
  • Lugares instantáneos
  • El yo instantáneo del tiempo
  • La matemática del tiempo



Todo lo que existe es existencia aunque sea como tendencia


Todo lo que existe posee su yo, o llamase identidad propia. Por eso el tiempo, aunque sea una tendencia también posee su yo como tendencia de la existencia.

Ya que existir como tendencia también es una forma de existir aunque sólo sea como tendencia.

Únicamente existe el tiempo en el espacio donde vivimos debido a que en el resto del universo no existe la existencia que se atrae entre sí ni la gravedad.

En los espacios universales donde no existe la atracción entre existencias ni la gravedad no puede existir el movimiento adecuado entre existencias que permita componerse el tiempo como tiempo.




Más sobre ¿Qué es el tiempo?


Al igual que la totalidad de la existencia la totalidad del tiempo es un compuesto de infinidades de compuestos de tiempos unidos en un sólo compuesto llamado tiempo.

El tiempo es un conjunto de tendencias compuestas de infinidades de tendencias compuestas que también poseerán cada una un yo como tiempo.

Por tanto, cada uno de los tiempos más cortos posibles también poseerán  sus identidades propias o yos propios como tiempos más cortos posibles.




El gran orden universal del gran orden del universo


En el espacio universal donde vivimos todas las existencias poseen sus tiempos sincronizados como tiempos gracias a que todo es un gran orden.

La diferencia con el gran orden universal es que en nuestro espacio galáctico el orden está formado por existencias que se atraen entre sí.

En donde todas las existencias se transforman con orden porque también están inducidas a moverse uniformemente en la dirección expansiva.

De esa forma, en nuestro espacio galáctico se pudo formar un gran orden tridimensional con su correspondiente tiempo.

El tiempo es un gran orden formado por una inseparable gran unión de acciones más pequeñas posibles sincronizadas entre sí.

Esas acciones representan a las identidades propias de cada mínimo tiempo posible, las cuales sin una unión entre sísno podrían existir como tiempo.



Sincronización dinámica igual a tiempo


Cada acción sincronizada de cada existencia más pequeña posible es una acción llamada tiempo.

Cada una de esas existencias posibilitan que exista el tiempo siempre y cuando todas las existencias estén sincronizadas entre sí.


Por eso el tiempo no es existencia real es tendencia sincronizada. O lo que es lo mismo: es dinamismo o acción sincronizada. Es decir, el tiempo es la sincronización casi perfecta de la existencia.



Los lugares dinámicos son los propios yos dinámicos


Cada acción sincronizada de cada existencia crea un lugar dinámico permanente que nunca puede estar en el mismo lugar debido a que todo se mueve de manera expansiva.

Por tanto, todos los lugares que crean las existencias son lugares propios que no pueden ser ocupados por otras existencias, aunque esos lugares no estén nunca en los mismos lugares, ya que todo se mueve sin fin. 

El lugar dinámico que ocupa cada existencia más pequeña posible es un lugar dinámico propio, es una acción dinámica propia llamada tiempo, es un yo.
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Al igual que cada existencia dinámica más pequeña posible cada compuesto de estas existencias también poseerán sus propios yos porque también ocupan sus propios lugares dinámicos. 

Teniendo en cuenta que el tiempo es la sincronización de la existencia, el yo o la identidad propia de cada una de estas sincronizaciones dinámicas es un lugar.

Como todo se mueve, cada existencia compuesta es una acción compuesta de tiempo y cada acción de cada existencia más pequeña posible es una acción mínima de tiempo.

Todas las acciones compuestas o sin componer son lugares dinámicos propios creados por las propias acciones de las existencias. 

Esos lugares no pueden ser lugares fijos, o lugares quietos, ya que todo es movimiento.

Tampoco pueden ser lugares en movimiento porque esos lugares no se mueven, lo que se mueven son las propias existencias dinámicas.




Lugares instantáneos


En el camino dinámico expansivo todas las existencias van creando sus propios lugares dinámicos, los cuales al no ser lugares estables no les da tiempo a crearse como verdadero lugar.

Sin embargo existen como lugares que necesitan constantemente ser lugar sin poderlo ser nunca porque todo se mueve constantemente.

Ese necesitar siempre ser lugar es lo que permite que el lugar exista sin existir realmente.

Con lo cual como el tiempo es un lugar que existe sin existir realmente, existirá siempre de esa forma.


No importa repetirlo otra vez: el lugar que ocupa cada existencia, sea simple o compuesta, en cada instante que se mueve en la dirección expansiva es el lugar creado por la propia existencia.

Las existencias más pequeñas posibles pueden formar compuestos de existencias gracias a que la existencia se atrae entre sí. Y además de moverse cada una expansivamente cada una también se mueve de manera rotatoria ya que todo es movimiento.

Gracias a ese movimiento rotatorio de cada existencia dinámica más pequeña posible todo tiende a la esfericidad.

Todos los lugares que ocupan cada mínima existencia de manera momentánea son lugares irreales, son lugares instantáneos, debido a que todo es movimiento.





El yo instantáneo del tiempo


Cada lapsus de tiempo largo o corto que suceda, ya sea como existencia individual o compuesta posee su propio yo.

Por eso mismo ninguna acción o suceso, suceda en un lapsus de tiempo largo o corto suceden en el mismo tiempo.


O sea que cada suceso, por muy lento o rápido que suceda, posee su propia acción, su propio yo o identidad propia y su propio tiempo.

Por consiguiente las acciones que se efectúen son acciones individuales porque cada acción posee su propio yo o identidad propia como acciones compuestas o individuales que son. Lo mismo sea que las acciones se efectúen con un lapsus de tiempo largo o corto.


Esto quiere decir que no pueden suceder dos hechos al mismo exacto tiempo, ya que cada mínimo tiempo posee su propio yo.


Por mucho o por muy poco que se parezcan o por mucho o por muy poco que coincidan dos hechos o dos sucesos, no se suceden en el mismísimo tiempo.


Las cosas que suceden al mismo tiempo suceden al mismo tiempo medido por un reloj o por cualquier otro instrumento que mida el tiempo. Esos medidores son instrumentos de medida al igual que las matemáticas lo es del orden universal, pero no son el verdadero tiempo.


Lo que alguien haga lo hace individualmente aunque parezca que lo haga al mismo instante que lo hace otro. Lo haría según la medida impuesta por un reloj, pero realmente nada se puede hacer al mismo tiempo ya que todo dispone de su propia acción que es su propio yo.



La matemática del tiempo


Como todo lo que existe en el universo es un orden, por tanto todo es unas matemáticas.

Todo funciona mediante el orden de las matemáticas universales, con lo cual todo posee la tendencia a existir con esas matemáticas.

Unas matemáticas que son casi perfectas. Y no son perfectas porque no existe nada perfecto.

Esas imperfecciones lo demuestran los números primos de la existencia, y gracias a estos el universo no es tan repetitivo.

Si no existiesen los números primos en la matemática universal, todo se repetiría mucho, entonces nada podría evolucionar ni crearse.

Los números primos en la existencia impiden que todo se repita tanto. Debido a los números primos de la existencia esas tendencias a la repetición se suceden al compas que marcan los propios números primos. Las repeticiones se suceden en diferentes fechas marcadas por los números primos, fechas que lógicamente tendrán otras evoluciones.

O sea que por ejemplo: la historia de la humanidad está plagada de repeticiones, pero esas repeticiones no se suceden en los mismos tiempos ni en las mismas evoluciones gracias a que existen los números primos de la matemática de la existencia. Los cuales impiden que todo se repita de manera sucesiva en las mismas fechas. 

Como el tiempo está sincronizado en absolutamente todo, absolutamente todo se relaciona. Suceda lo que suceda en nuestro espacio galáctico, gracias a las matemáticas universales las sincronizaciones del tiempo y de la existencia permiten que a través de esos sucesos sucedan otros de forma muy similar.

El tiempo demuestra la perfección del espacio universal donde vivimos.

Y gracias a ese permanente y casi perfecto orden sincronizado han surgido otros órdenes como las de las almas; las de las vidas; las de las materias; las de las energías, etc.




Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative 






  

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