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jueves, 9 de agosto de 2018

Alma

 
El alma dónde está se pregunta
El alma dóde está

 

El alma (consta de cuatro partes)

 

El alma (primera parte)


El poderoso orden universal


Existen tres universos en uno: el primer universo es el aproximadamente el 87% del universo, constituido por un espacio universal expansivo de energías oscuras repulsivas. El segundo universo es el aproximadamente el 8% de materia oscura que no se sabe muy bien lo que es. Y el tercer universo es el espacio intergaláctico donde vivimos que será aproximadamente el 5% de la totalidad del universo.
El universo de energía repulsiva oscura es un orden expansivo universal unidimensional. Ya que en ese espacio, al no poderse atraer la existencia entre sí porque es repulsiva no se puede formar la existencia compuesta. Por tanto no puede formar el movimiento entre existencias. 
Y al no poderse formar la existencia ésta no se puede ordenar. Por consiguiente, ahí no puede existir el movimiento entre existencias, ni por supuesto el tiempo, el cual necesita un orden dinámico entre existencias. 
Tampoco ahí, como no se puede componer la existencia en existencias compuestas puede constituirse  ni las dimensiones, ni los tamaños, ni lo grande, ni lo pequeño, ni la materia, ni la evolución ni el orden que dispone nuestro espacio donde vivimos. 
El universo donde vivimos es un compuesto de energías atractivas llamada gravedad. La cual está producida por las propias energías repulsivas del espacio universal de energía oscura porque todo pro produce su contra. 
El universo gravitatorio donde existimos está compuesto de existencias que se atraen entre sí, y gracias a ello existe como orden tridimensional.
Lo cual significa que todo éste universo gravitatorio posee un poderoso y permanente orden tridimensional; una poderosa, permanente y ordenada gravedad; un permanente y ordenado dinamismo; un permanente y ordenado tiempo y una poderosa, permanente y ordenada evolución sin fin equivalente a una permanente y ordenada evolución inteligente sin fin, ya que orden es inteligencia. 
Orden transmitido por la muy estable y constante expansión repulsiva universal producida por la muy estable y constante energía repulsiva oscura.
Los tres universos están unidos, por eso están inducidos a expandirse juntos.

Jerarquías de almas
Jerarquía de almas

La tendencia a evolucionar hacia una jerarquía de almas 

Cómo el universo estuvo siempre inducido a evolucionar con orden,  era inevitable que esa tendencia evolutiva universal al orden se transformase en una tendencia al orden cada vez más evolutiva, así evolutivamente pudo nacer una jerárquica universal inteligente que acabaría evolucionando en jerarquía de almas después de posibilitar la jerarquía viviente. 
Llegar a esas evoluciones era necesario para que el orden universal pudiese continuar evolucionando sin fin. Aunque sólo mediante la vida se podía evolucionar cada vez más, y para evolucionar como vida se tendría que evolucionar como alma.
Al ser el orden universal un permanente orden que está en todo y que evoluciona sin fin, todo adquiere esa necesidad de ser orden y de mantenerse como orden.
La evolución ordenada universal tridimensional y su tendencia a evolucionar sin fin como orden permitió que surgiese la inteligencia humana. Ya  que solamente mediante la especie humana, se podía continuar evolucionando constantemente sin fin como orden.
Orden en sí es inteligencia ya que sin orden no podría funcionar una inteligencia.
Las almas no podían ser almas si antes no habían sido vida. Por eso, antes de que surgiese la vida, esa jerarquía de almas no eran almas, era una jerarquía evolutiva universal que poseía esa permanente tendencia evolutiva a evolucionar sin fin con orden y hacia el orden.
Evolucionar como vida era la tendencia evolutiva más elevada a la que inevitablemente se tendría que llegar.

Vida
Vida

 

 

 

 

 

Lugares adecuados para la vida

Esa potente y permanente tendencia evolutiva universal hacia la vida llegó a encontrar el lugar adecuado para sembrar de manera microscópica la tendencia evolutiva hacia la vida; para así poder continuar evolucionando el orden universal sin fin como orden.
Al sembrarse esa potente tendencia evolutiva en el lugar adecuado se originó  microscópicamente la vida, ésta sólo podía continuar evolucionando sin fin evolucionando como  tendencia viviente enlazada a la tendencia universal de almas.
De esa manera, a través del origen de la vida evolutivamente se constituyó la jerarquía viviente y la jerarquía de almas, ya que ambas eran potentes tendencias evolutivas hechas realidad gracias a la todopoderosa y permanente tendencia universal al orden.
Si no surgiesen lugares adecuados para sembrar la tendencia evolutiva universal hacia la vida, la propia evolución del orden universal crearía esos lugares mediante otras adecuadas y potentes tendencias.
Ya que la tendencia a la evolución sin fin era inevitable, puesto que está en todo y lo es todo. Y en nuestro universo ordenado no se podía evitar evolucionar sin fin sin esa tendencia al orden, y evolucionar como vida era el proceso evolutivo más adecuado para poder continuar evolucionándose sin fin como orden.
De esa manera, tarde o temprano surgiría la jerarquía viviente enlazada a la jerarquía de almas, y ambas unidas tendrían que proseguir el inevitable camino evolutivo evolucionando sin fin mediante la vida. 

Evolución
Evolución

 

Evolución sin fin 

La evolución inteligente universal sin fin no significa que el universo sea una inteligencia igual que la humana; significa que el universo ha evoluciona sin fin hasta llegar a evolucionar hacia la inteligencia viviente, ya que éste era el medio más adecuado para que el orden universal pudiese continuar evolucionando sin fin como inteligencia.
El universo ordenado es un orden evolutivo que nunca llegará a su plena evolución ya que esa necesidad permanente de necesitar evolucionar sin fin, es un fin que nunca llegará, y es lo que lo mantiene evolucionando sin fin.
Toda esa inducción que posee la existencia, inducción a necesitar conseguir lo que nunca podrá conseguir, es una inducción constante transmitida por esa permanente expansión sin fin; por esa transformación sin fin de la existencia; por ese movimiento sin fin que necesita la existencia para poder ser existencia; por esa necesidad de la existencia de necesitar alcanzar la perfección, la infinitud, la plena justicia, la plena quietud y plena pureza de la nada.
Necesidades que nunca la existencia podrá alcanzar porque entonces dejaría de existir, ya que esas cualidades son propiedades de la nada y para conseguirlas totalmente la existencia se tendría que transformar en la nada.
Todo eso demuestra que la nada es la creadora de la existencia, y como creadora induce a que la existencia exista como contrariedad permanente de la nada.



 
Luz
Luz
 

Mundo lleno de luz

También es un producto evolutivo el mundo lleno de luz donde habitan las jerarquías de almas. Un mundo maravilloso de luz que no se ha podido detectar porque es un mundo instantáneo donde la existencia no se ha podido formar como existencia compuesta y por eso en ese mundo no existe el movimiento, el tiempo, ni las dimensiones, ni lo grande ni lo pequeño.
Como esa existencia instantánea donde existen las almas no posee movimiento ni tiempo, eso le permite a las almas poder trasladarse instantáneamente a cualquier lugar del universo, así como traspasar la materia y no envejecer nunca.
Todo eso parece un cuento de hadas, pero no es un cuento es tan real como la propia realidad,  y es que no puede ser de otra manera, ya que vivimos en un tododopoderoso y permanente orden que evoluciona sin fin como orden y de alguna manera tiene que evolucionar.
Existen dos universos en uno: el primer universo es el aproximadamente 87% del universo; constituido por un espacio universal expansivo de energías repulsivas oscuras y del aproximadamente 8% de materia oscura que juntos forman un orden expansivo universal unidimensional y el segundo universo es un compuesto de aproximadamente 5% de energías atractivas llamada gravedad. La cual está producida por las propias energías repulsivas del espacio universal de energía oscura, porque todo pro produce su contra.
No se puede ser orden sin ser inteligencia, y no se puede mantener un orden sin que exista una constante evolución que mejore ese permanente orden o inteligencia.
La evolución viviente además de evolucionar como evolución inteligente está obligada a evolucionar hacia la justicia más justa, ya que el orden universal como orden que es induce a que todo evolucione con la mayor justicia posible, puesto que orden también equivale a justicia, y qué mejor justicia en las cosas que un buen orden.
Esa tendencia energética evolutiva universal al orden que está en todo y en todas partes del universo, no se puede detectar porque es una tendencia.


Origen viviente
Origen viviente

El origen de las vidas

No surge la vida en un planeta por casualidad, ya que el planeta donde pueda surgir la vida surge porque evolutivamente está destinado a surgir como planeta adecuado para que pueda subsistir la vida.
Cuando surgió la vida en la Tierra, a ésta sólo le hizo falta una atmósfera apropiada para que la vida pudiese subsistir, esa atmósfera la tendría que producirla la propia vida a medida que fuese evolucionando.
Como al principio la vida tendría que evolucionar de manera microscópica, se tardaría mucho tiempo en que se formase una atmósfera idónea para que pudiese surgir la vida animal.
Tarde o temprano tendría que surgir la vida en todos los planetas adecuados para que la vida pudiese surgir, ya que la tendencia universal al orden es muy potente y un planeta adecuado para que surja la vida que no posea vida no es posible en un universo con la tendencia permanente al orden.
La vida pertenece a un orden viviente, situado en la escala más evolutiva del orden evolutivo universal.
Todo lo que existe en el universo está inducido permanentemente a evolucionar como orden por el propio orden universal.
Con esa permanente tendencia al orden inevitablemente tendría que surgir el origen viviente y su correspondiente evolución, ya que la vida es necesaria para que el orden universal pueda continuar evolucionando sin fin como orden, o inteligencia.
La evolución inteligente sin fin siempre buscó su camino evolutivo, y esa inevitablemente evolución le llevó a evolucionar como vida.
Esa evolución es como el agua del río. la cual siempre buscará el mar. Podrán surgir infinidades de obstáculos pero el río siempre tenderá a buscar su camino hacia abajo, hacia el mar.
Esa tendencia universal al orden está ahí permanentemente, la cual induce a que la vida tenga que surgir por sí sola si el lugar es adecuado para la vida, lógicamente al principio la vida surgirá de la manera menos evolutiva, quizás de manera microscópica, para que evolutivamente evolucione cada vez más.
Por mucho que se planten lechugas en un planeta cualquiera o se cambie la atmósfera por otra, si ese planeta no es adecuado para la vida no podrá generar vida.
La tendencia al orden es universal y eso es una tendencia universal equivalente a una evolución inteligente sin fin. Con lo cual esa tendencia estará en todos los planetas que surjan y que sean adecuados para la vida, y esa misma tendencia a la evolución inteligente sin fin inducirá a que en esos planetas surjan una evolución inteligente como la vida, porque esa evolución es una evolución universal.

   

El alma (segunda parte)


El alma lo posee todo lo viviente
El alma está en todo
 

 

Evolución viviente

No se puede evolucionar acumulando información si esa información no se ordena adecuadamente. Por tanto, el hecho en sí de evolucionar es el hecho de acumular sin cesar información de manera ordenada.
Como esa tendencia evolutiva al orden es universal, esa energía evolutiva de esa tendencia evoluciona sin fin como orden.

Evolución inteligente que evoluciona de una manera inteligente gracias a que esas tendencias al orden acumulan y ordenan constantemente todo tipo de información. Eso indujo a esa tendencia a necesitar evolucionar como vida en la materia.

Después de infinidades de intentos evolutivos provocados por la constante evolución inteligente sin fin por necesitar dominar la materia para poder continuar evolucionando hacia la evolución inteligente sin fin como vida en los lugares adecuados para la vida, era inevitable que surgiese la vida. 

Y como la materia dura no se podía dominar así como así, la propia evolución inteligente sin fin encontró en el agua un medio microscópico apropiado para poder evolucionar como materia blanda.

De esa forma la evolución inteligente sin fin, de una manera microscópica, consiguió evolucionar como materia blanda. Era un destino inevitable ya que esa evolución hacia la vida era imparable. Pero eso sólo se pudo conseguir en los lugares planetarios adecuados, donde existía el agua y las condiciones caloríficas adecuadas.

Y sólo se puede evolucionar sin fin hacia una evolución inteligente sin fin si se evoluciona como orden viviente, en el que en el orden viviente permite que sólo una especie viviente sea la que pueda continuar evolucionando hacia la evolución inteligente sin fin.

De esa manera universal de evolucionar, en todos los lugares universales con las condiciones adecuadas para que la vida pueda subsistir, surgieron y surgirán de manera microscópica infinidades de orígenes vivientes.

Esa energía evolutiva universal posee esa tendencia al orden, a evolucionar hacia una inteligencia sin fin. Era una energía esparcida proporcionalmente por todo el universo, energía que llegaría a evolucionar como jerarquía viviente enlazada a la jerarquía de almas.

El enlace del orden viviente con el enlace energético de las almas posibilitado por esas tendencias energéticas evolutivas universales era una unión energética universal.

De esa manera, a medida que evolucionaban las vidas evolucionaban las almas y el conjunto energético evolutivo universal de esas tendencias energéticas evolutivas.

Con lo cual, dicha evolución energética universal de almas unida a la evolución energética viviente evolucionaban unidas hacia una evolución inteligente sin fin. Evolución de almas que evolucionaban cada vez más mediante las reencarnaciones de las vidas a través de las recuperaciones energéticas de la información viviente acumulada en los psiquismos de cada vida.

Esas energías evolutivas acumuladoras y clasificadoras de información  a través de las evoluciones vivientes evolucionaron como jerarquía de almas cada vez más evolutivas. O sea que a medida que evolucionaban las vidas evolucionaban también las almas, formando ambas jerarquías una sola jerarquía universal cada vez más evolutiva.

Una jerarquía de almas universal, que son las que guardan todas las informaciones vivientes, y son las que permiten la eternidad de las vidas. Y como son una forma inteligente de existir, de una manera inteligente manejan de manera justa a la evolución viviente, ya que la tendencia a la justicia es la forma más inteligente de evolucionar.

El alma es el yo psíquico de la vida

Tanto el alma como la vida están destinadas a evolucionar unidas. Incluso después de muchas reencarnaciones vivientes, en las que muchas vidas han llegado a un nivel evolutivo muy elevado en el que quizás no necesiten reencarnarse más.

Reencarnarse en sucesivas vidas es evolucionar como vida y como alma.

La vida es un medio evolutivo que ha necesitado la evolución inteligente sin fin para poder evolucionar cada más. 
Todas las vidas son inmortales a través de sus respectivas almas, y podrán reencarnarse en otras vidas correspondientes a otros planetas universales más o menos evolutivos que el nuestro.

Ese puede ser el peor o mejor premio, o el peor o mejor castigo que las vidas puedan recibir en sus posibles futuras reencarnaciones.

Puesto que como premio podrían nacer en civilizaciones más avanzadas que la nuestra, con lo cual se dejaría de pertenecer a nuestra civilización, aunque siempre se podría volver en otra nueva reencarnación. Y como castigo evolutivo, se podría nacer en otras civilizaciones universales menos evolutivas que la nuestra, lo cual sería un castigo comparable a nacer en comunidades terrestres donde sufran más injusticias.    

Todos los seres vivos universales como los humanos que encabezan una evolución viviente en sus respectivos planetas, son también humanos ya que todos pertenecemos a la misma jerarquía universal de almas.

Ningún humano ni ser viviente terrestre no humano tendría problemas en poder vivir en otro planeta universal que albergase vida sin necesidad de reencarnarse. Tendrían que adaptarse a ese lugar y que le dejasen adaptar adecuadamente, puesto que cada planeta que posee vida propia ha evolucionado en su propio tiempo y con su propia evolución. Y el unirse a ellos otras vidas de otra evolución viviente distinta, podría perjudicar el transcurso normal de sus propias evoluciones vivientes, ya que además podrían obtener información de posteriores reencarnaciones de esa nueva vida.

Cada vida está adaptada como vida y alma y de manera jerárquica a su propia evolución donde ha evolucionado como vida y como alma.

La procreación común entre seres vivientes de distintos planetas sería rechazada por la propia genética. Ya que cada vida humana y animal de distintos planetas poseen diferentes adaptaciones.

Pero sin embargo, quizás las plantas no tengan ese problema, ya que las materias orgánicas vegetales de las superficies planetarias de todos los planetas que albergan vida son muy similares de un planeta a otro.  

Solamente a través de las almas, un alma de una vida podría nacer como vida en otro planeta distinto al suyo. Y de hecho, eso podría suceder con muchas vidas que mueren, sus almas podrían trasladarse bien a los lugares vivientes que les correspondiesen según hayan evolucionado o a otros lugares planetarios. Ya que las almas como no poseen ni movimientos ni tiempos se pueden trasladar instantáneamente a cualquier lugar del universo.
 

La reencarnación

Creo que la evolución de la vida a través de las almas de cualquier planeta que albergue vida es una evolución propia sin fin. En la que las almas se reencarnan en sus correspondientes vidas según hayan evolucionado psíquica y físicamente, ya que la evolución psíquica está unida a la evolución física, puesto que cómo se va a reencarnar un vegetal en animal o un animal en humano si sus psiquismos y físicos no corresponden evolutivamente con otra evolución que haya evolucionado a otro ritmo diferente.


Cómo se va a reencarnar el alma impura, de un ser que fue muy injusto, en una nueva vida de una familia en la que han evolucionado de una manera más justa, por poner un ejemplo.

Eso significa que todo lo viviente está entrelazado psíquica, física, energética y genética de manera evolutiva, y que según como evolucione cada uno como vida, sus correspondientes almas lo conducirán a nacer en la vida que le corresponda.



Seguramente, donde normalmente existan más miserias es donde nacerán los seres que despreciaron las abundancias.



Todo es más complejo de lo que parece, pues existen personas enfermas mentales, personas manipuladas por otras, personas confundidas, etc. Quizás muchas de ellas se curen como almas, o paguen sus culpas como almas a través de un largo periodo de muchos años sin poder volver a reencarnarse en la vida.



Todo es una evolución sin fin, y las almas pertenecen a esa evolución aunque formen parte de una evolución propia universal.




Castigos evolutivos 

Lo peor que le puede pasar a una persona que no quiera evolucionar y que desea comportarse muy injustamente con todos y con todo, es no evolucionar como alma, lo cual significa volver a reencarnarse en lugares pocos evolutivos o nacer como vida poco evolucionada. Ya que la evolución viviente está enlazada a la de las almas y juntas evolucionan hacia una evolución sin fin lo más justamente posible.

La evolución viviente no puede descuidar e ignorar la más mínima  evolución pues su alma podría no evolucionar. La evolución es la justicia de todo y está en todo porque todo evoluciona sin fin. 



La vida animal y vegetal no sufren castigos evolutivos, puesto que estos están adaptados a ser una escala acomodada necesaria para la evolución viviente en general, por tanto ellos no son culpables de los pecados que las individualidades libres como los seres humanos puedan cometer. 



Evolucionar significa evolucionar en todo porque todo lo que existe está unido a un único proceso evolutivo universal, en esta concepción también entra lo de que todo debe evolucionar sin fin de la manera más justa posible.



A esos seres vivientes no humanos acomodados a una única forma de vivir les supondría lo mismo nacer en un planeta o en otro mientras pudiesen vivir lo más adecuadamente posible.




Evolución sin fin


Cuando se extinga la Tierra las vidas no dejarán de existir totalmente, pues siempre existirán como almas y evolucionarán como almas, ya que las almas son unas existencias evolutivas que no existen como tiempo ni como movimiento y por eso se pueden trasladar instantáneamente como energía a cualquier lugar del universo.



Cuando llegue el fin de nuestro planeta, las almas terrestres como almas pertenecientes a la jerarquía universal de almas continuarán existiendo como alma, ya que son energías que no existen como movimiento ni tiempo y por eso pueden existir de manera inmaterial y trasladarse instantáneamente a cualquier lugar universal donde puedan evolucionar otra vez como vida.



Puesto que las almas son almas gracias a que han evolucionado como vida y no pueden separarse de esa evolución viviente que les permite evolucionar sin fin.



De esta manera, la evolución viviente no tendrá fin, porque podrá continuar evolucionando siempre como alma y como vida, y así ésta podrá volver a ser vida en otro posible planeta del universo.



Quizás la mayoría de almas preferirían no reencarnarse más porque eso representaría ser completamente feliz como alma, ya que ser vida es poder sentir dolor físico.



Pero es necesario esa evolución viviente ya que el alma evolucionó como alma gracias a que su evolución le permitió evolucionar como vida. Y todo es una evolución sin fin que debe continuar evolucionando sin fin, nada se puede parar porque eso significaría dejar de existir.



Aunque ser alma sea mejor que ser vida, ya que casi todos los que han cruzado el umbral de la muerte y han vuelto a la vida, dicen que es mejor la otra vida. Pero sin embargo, es necesario vivir para poder ser alma y ser consciente de lo que se es.   

El alma (tercera parte)

El alma en la ciudad
Las almas de la ciudad


¿Qué originó el alma y cómo se originó el alma?


Para explicar cómo se originó el alma he de empezar por explicar qué originó el alma y cómo se originó el alma:



La parte universal donde existimos adquirió la tendencia universal a evolucionar con orden y sin fin. Lo cual indujo a que surgiese una existencia energética con esa tendencia, y gracias a eso esa existencia energética evolucionaba acumulando todo tipo de información, que además la ordenaba y clasificaba adecuadamente porque poseía esa tendencia a evolucionar con orden y sin fin. 



Eso era una manera de evolucionar sin fin de una manera inteligente, puesto que esa  evolución estaba obligada a evolucionar con orden y sin fin acumulando y ordenando todo tipo de información que la ayudaba a evolucionar.



Lo cual condujo a que esa evolución evolucionase hasta originar un orden evolutivo viviente, puesto que esa manera de evolucionar era la única manera posible en la que se podía evolucionar como inteligencia.



No existe otra forma de existir  que permita evolucionar sin fin acumulando todo tipo de información que no sea evolucionar hacia la vida y como vida.



Ya que cómo podría evolucionar una inteligencia sin fin sin un medio físico y psíquico como la vida, la cual le posibilitaba evolucionar sin fin.



No existen otros medios posibles para poder evolucionar como inteligencia hacia una inteligencia cada vez más evolutiva.



Las vidas más evolutivas universales, que son como la humana, ya que todas las vidas universales más evolutivas vivientes son como la humana y evolucionan como la humana. Esa evoluciones vivientes como la humana, estaban destinada actuar con libertad de acción,  porque esa era una forma inteligente de poder evolucionar más.



Pero a pesar de que la vida podía actuar con libertad de acción, la vida no podía ser totalmente libre, porque estaba unida de manera psíquica a su correspondiente alma.

Esos principios evolutivos originaron la libertad de acción de las vidas, pero sin poder evitar la unión genética de las vidas con el  orden evolutivo viviente al que pertenecían.



Evolucionar en la materia
Evolucionar en la materia



Evolucionar en la materia blanda 


La vida, antes de poder adquirir de manera evolutiva una forma física tuvo que evolucionar en la materia blanda de forma psíquica.

Esa forma de evolucionar en la materia blanda indujo a la jerarquía viviente a evolucionar mediante  individualidades psíquicas microscópicas.



Individualidades que estaban destinadas a adquirir información sin fin ya que la tendencia evolutiva era evolucionar sin fin.



Eso también significaba ordenar la información que se adquiría; o sea evolucionar con orden hacia una inteligencia sin fin cada vez más evolutiva.



De esa manera, esas individualidades vivientes llegaron a desarrollar una especie de psiquismos propios.



Esas existencias vivientes microscópicas para poder continuar evolucionando como vida tendrían que evolucionar de manera psíquica, evolucionando con una especie de memoria o acumulador de información.



Estaban inducidas a evolucionar de manera jerárquica con orden y sin fin adquiriendo todo tipo de información, gracias a ello no tardarían mucho tiempo en proporcionarse una especie de psiquismos cada vez más evolutivos, los cuales al principio lógicamente estarían muy pocos desarrollados.



Eso llevaría a esas existencias microscópicas a acumular y clasificar la información necesaria para desarrollar sus evoluciones psíquicas y las de la propia jerarquía de almas a las que estaban enlazadas de manera psíquica.



El psiquismo les proporcionaría a las vidas más decisión propia, pudiendo así adquirir más experiencias, más información y más libertad de acción.

Las sensaciones
Las sensaciones


Las sensaciones


Así mediante la evolución psíquica y física, la evolución viviente evolucionó desarrollando primero el psiquismo. Eso daría lugar al nacimiento de las sensaciones.



Después de que la vida desarrollase el psiquismo, antes que nada  la vida desarrolló las sensaciones. Éstas eran el medio más adecuado para la supervivencia y para poder obtener mayor información. Pudiendo la vida desarrollar luego otros sentidos a medida que se evolucionaba cada vez más.



Las sensaciones fueron desarrolladas gracias a que el psiquismo viviente necesitaba adquirir información sin fin de la manera más adecuada.  



A medida que se desarrollaba el sentido táctil a través de un cuerpo físico, y según las necesidades de la vida, poco a poco, de manera evolutiva surgirían los otros sentidos.



La especie viviente que viviese en la oscuridad no necesitaría el sentido de la vista, por tanto esa especie viviente no desarrollaría ese sentido. Al igual que otras especies vivientes no desarrollaron todos los sentidos que posee el ser humano.



La evolución hacia la vida y como vida fue muy lenta debido a que la vida necesitaba evolucionar como vida adecuadamente.



De este modo, mediante las sensaciones, el psiquismo viviente evolucionó cada vez más hasta poder  diferenciar y clasificar la información que se obtenía, y así poder saber donde actuar para poder evolucionar cada vez más.



Poco a poco, de forma evolutiva, todo eso se fue perfeccionando ya que la vida era un medio evolutivo que podía evolucionar con cierta libertad y por eso podía evolucionar cada vez más y sin fin.



De esta manera las vidas podían separarse pudiendo así actuar con libertad, para así poder obtener aún mayor información y poder así evolucionar más. Pero esa separación no podía ser total, ya que las vidas se necesitaban unas a otras.

Con lo cual las vidas tenían libertad de acción, pero sin dejar de ser una jerarquía viviente en las que todas las vidas tendrían que ocupar un puesto jerárquico evolutivo viviente.

De esa jerarquía viviente u orden evolutivo viviente, surgieron evolutivamente todas las especies vivientes. 


Las sensaciones vivientes
Las sensaciones vivientes

 

Las sensaciones eran necesarias para vivir

Para evolucionar de manera psíquica como vida se tenían que posibilitar primero las sensaciones. Las cuales también eran muy necesarias para la supervivencia.

Las sensaciones permitía a la vida evolucionar  sin fin de manera psíquica y física.

Para ello no bastaba con acumular la información obtenida, había que ordenarla y adaptarla a la vida. El orden universal era una guía necesaria que la vida de manera inductiva estaba obligada a seguir sin cesar.

Así se podrían posibilitar de manera evolutiva los sentidos adecuados para poder vivir.

Ya que sentir es percibir la información  y adecuarla a  las necesidades adecuadas de la evolución viviente.

Supongamos que en esos orígenes vivientes la vida hubiese desarrollado de manera evolutiva una forma de percibir la información mediante la vista.

Todo lo que la vida viese mediante la vista, de manera psíquica se transformaría en información adecuada para que la vida pudiese evolucionar cada vez más.

Pero también la vida adoptaría a la propia vista como una forma adecuada de evolucionar cada vez más. Puesto que la tendencia universal era evolucionar con orden y sin fin.

De esa manera la vista se adoptaría de manera psíquica como un sentido más. Los demás sentidos se desarrollaron de manera similar.

También gracias a las sensaciones, o llámese sentido táctil, la vida obtenía información física sobre la materia donde evolucionaba.

Ninguna clase de vida podría evolucionar como vida,  sin algo que les permitiese continuar viviendo a través de la reencarnación. Ya que la unión viviente estaba empujaba a continuar existiendo y procreando porque existía el hecho de que podían reencarnarse en otra vida a través del alma. 

El alma (cuarta parte)


Jerarquía de almas
Jerarquía de almas

Jerarquía de almas


La jerarquía viviente y la jerarquía universal de almas siempre han estado unidas a través de las jerarquías de almas propias de cada evolución viviente de cada planeta que albergue vida.

De esta manera, a medida que evolucionaban las vidas también evolucionaban sus correspondientes  almas y la propia jerarquía universal de almas.

Los enlaces psíquicos vivientes enlazaban de manera psíquica las vidas con las almas.

La vida es una de las existencias universales más antiguas, no me refiero a la vida de nuestro planeta sino a la vida en general del universo.


Esos enlaces psíquicos llamados almas permiten que la jerarquía de almas controle de manera psíquica la evolución de la jerarquía viviente.

Las decisiones y acciones individuales de las propias vidas no las pueden controlar totalmente las almas, porque las vidas nacieron para que tuviesen decisiones propias y pudiesen evolucionar con libertad.

Aunque no todo es libertad, existe cierto control; la vida también está parcialmente controlada por su propia jerarquía viviente a través de las herencias.

También el entorno en donde se vive influye mucho en la evolución de las vidas, debido a las necesidades vivientes y a sus supervivencias.

De entre todas las especies vivientes terrestres las vidas más evolucionadas como la de la especie  humana dispone de una mayor libertad  para así poder evolucionar más. Ya que depender menos de los demás nos permite obtener mayor libertad.

Una vez posibilitada la evolución viviente, la  tendencia jerárquica evolutiva viviente era que únicamente una sola especie viviente pudiese evolucionar sin fin.

La jerarquía viviente estaba obligada a evolucionar como jerarquía porque esa es la tendencia universal.

El universo posee una sola jerarquía de almas universal  unida de manera jerárquica con todas las sub-jerarquías universales de almas, ya que el universo es un único universo y posee una única evolución.

Por eso, la jerarquía viviente evoluciona como jerarquía en la que sólo una especie viviente puede ocupar la escala jerárquica más evolutiva.

Esa manera de evolucionar sin fin y con orden es la forma universal más adecuada de evolucionar como jerarquía.
Las demás especies vivientes tendrán que adaptarse a existir como escalas jerárquicas vivientes inferiores.  Esa  es la forma de evolucionar conforme evoluciona la jerarquía universal de almas.




Almas o ángeles
Almas o ángeles


Almas o ángeles


No existe alguien, ni una asociación ni nada que gobierne el universo.

El universo se gobierna solo, pues ha nacido con esa tendencia evolutiva a evolucionar sin fin como orden.

Tampoco las almas están gobernadas por alguien, ni por seres espirituales ni por nada.

Las almas han evolucionado así como tendencias evolutivas a evolucionar con orden y sin fin. Y así, como jerarquía, continuarán evolucionando.

Cuando una vida muere su propia alma posee la tendencia evolutiva a evolucionar reencarnándose en otra vida.

En la vida que le corresponda conforme haya evolucionado, o bien mantenerse como alma en el lugar que le corresponda en la escala jerárquica de almas.

Son las propias almas las que ellas mismas se castigan o premian conforme a su propia evolución porque esa es la tendencia evolutiva universal.

Dentro de la jerarquía de almas, existen almas muy evolucionadas que ayudan a las vidas y a las propias almas. Esas almas más evolutivas han evolucionado así de manera jerárquica.

Y de esa manera están destinadas a ocupar el puesto jerárquico superior que les correspondan. No para beneficiarse de eso, sino que esos puestos jerárquicos las obligan a ayudar como alma a las vidas y a las almas que les correspondan.

Porque así funciona la jerarquía universal, y eso forma parte de la evolución, ya que la jerarquía de almas también evoluciona sin fin.

Puesto jerárquico


Cada vida evoluciona sin cesar, aunque esa evolución induzcan a ciertas especies vivientes a adaptarse a una forma de vida acomodada por el bien de la jerarquía viviente, como es el caso de los animales y las plantas.



Eso también es evolución, los humanos antes de evolucionar en humanos fuimos animales y mucho antes plantas.



También los animales y las plantas a través de muchas reencarnaciones y evoluciones de sus almas podrán evolucionar en humanos. Si no les da tiempo en la Tierra porque ésta se haya extinguido, les dará tiempo en otros planetas a través de sus respectivas almas, pues las almas no son propiedad de la Tierra.

Nada muere, ni incluso la Tierra ya que todo se transforma.

Cuando la Tierra se extinga transformándose en otro tipo de existencia, todas las vidas podrán continuar su proceso evolutivo en otros planetas que dispongan de vida.



Solamente aquellos humanos que hayan evolucionado hasta ser sólo alma, podrán existir como alma y continuar evolucionando como alma sin necesidad de volver a ser vida.



Como los nacimientos de planetas que albergan vida no tienen fin, el nacimiento de nuevas vidas tampoco tendrá fin.



Cada vida está inducida a evolucionar sin fin ocupando las sucesivas escalas jerárquicas evolutivas que les pertenezcan.



Unos evolucionarán más y otros menos dependiendo de sus propias evoluciones y del entorno donde evolucionen.


   
La reencarnación
La reencarnación

 

La reencarnación


Nadie se libra de vivir las vidas necesarias  para cumplir con su propósito evolutivo.



Cuanto antes evolucionamos hacia esa meta evolutiva de existir como alma muy evolucionada, antes dejaremos de vivir en más vidas diferentes.



La vida nos puede producir muchas felicidades pero también muchos sufrimientos.



Y para poder evolucionar más debemos experimentar muchas vivencias.



Somos responsables de parte de lo que somos y de lo que seremos. Por tanto cuanto antes evolucionamos de manera positiva antes llegaremos a la felicidad eterna como alma muy evolutiva.



Según hayamos evolucionado, podremos volver a nacer en lugares con una evolución más avanzada o menos avanzada, sea de la parte del universo que sea.



Y eso se efectúa de manera instantánea, porque las almas son tendencias y por eso pueden trasladarse a cualquier lugar del espacio sin nada que las pueda sujetar.


La evolución sin fin es imparable

La vida se multiplica sin cesar porque la evolución nunca involuciona.

Para que la evolución viviente tuviese éxito tenían que existir lugares adecuados que pudiesen albergar  vida.

Debido a eso el propio orden universal adquirió la irremediable tendencia a posibilitar esos lugares.

Y para que eso fuese posible se tendría que inducir esa tendencia evolutiva a la propia existencia. Eso no fue ningún problema ya que la existencia es el propio universo.

De manera evolutiva la existencia posibilitó esos lugares originando estrellas y planetas adecuados que permitiesen albergar vida.

Lógicamente esos lugares no se originaron inmediatamente, hubo infinidades de procesos  evolutivos anteriores hasta que se logró ese propósito evolutivo.

Primero se tendrían que originar las estrellas y sus procesos evolutivos que le permitiesen originar los planetas adecuados para la vida.

Todos esos procesos sucedieron muy lentamente pero con pasos firmes porque sucedieron de manera evolutiva.

Supongo que no todos los sistemas planetarios actualmente pueden albergar vida. Todo se va perfeccionando para que todo evolucione sin fin hacia esas metas evolutivas.


El universo y la nada

La existencia es muy maleable, sólo hay que ver la cantidad de cosas que se pueden construir.


Esa tendencia evolutiva de evolucionar con orden y sin fin, permitió a la existencia poder concentrar grandes cantidades de existencias en puntos espaciales adecuados.  Para así poder originar las estrellas en esos lugares adecuados.

Permitiendo con ello que de manera evolutiva  surgiesen también  los planetas adecuados para que surgiese la vida.

Ese proceso fue lento pero eficaz porque la tendencia universal a evolucionar con orden y sin fin era inalterable. 

El universo posee la tendencia a evolucionar sin fin porque es una tendencia transmitida por su evolución sin fin, inducida por la nada, ya que todo lo que rodea al universoes la nada.

El universo no tiene más remedio que crecer sin fin sin poder ocupar la nada. Y eso obliga al universo a existir eternamente.

Si el universo no evolucionase sin fin no se movería y si no se moviese dejaría de existir y eso significaría transformarse en la nada. Pero eso no puede ser porque la nada no existe. Por eso el universo está destinado a existir siempre.

Como la jerarquía de almas es universal, a las almas más evolutivas  les habrá dado tiempo de adquirir mucha información. 

Ya que existen muchos planetas que albergan vida y no cesan de surgir nuevos planetas que alberguen más vidas.

Al surgir la vida surgió el psiquismo viviente, surgió el yo, surgió el alma.


Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registrado en Safecreative

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