Alma




La evolución inteligente sin fin


Sobre el alma 
 



El alma pertenece a una jerarquía de almas, jerarquía enlazada a la jerarquía psíquica viviente y a su vez a la jerarquía universal porque el universo es una única jerarquía universal, o llámese orden universal.

Esa jerarquía de almas ha evolucionado en almas gracias a que han surgido de la jerárquica evolución psíquica viviente. Es decir, que las almas han evolucionado en almas gracias a que surgieron como evolución jerárquica de la evolución jerárquica psíquica viviente; jerarquía que a su vez surgió del orden evolutivo universal gracias a que todo en el universo evoluciona constantemente como orden, o llámese jerarquía.

Esa tendencia evolutiva a evolucionar jerárquicamente sin fin que posee todo el universo ha posibilitado, en todos los lugares universales posibles, el surgimiento jerárquico evolutivo viviente, el cual únicamente podía surgir en los lugares planetarios adecuados y si no existiesen, la propia evolución jerárquica universal no tendría más remedio que crearlos. Puesto que todo lo que se crea se crea conforme a la inevitable tendencia evolutiva  sin fin que posee la constante evolución sin fin del orden evolutivo universal, o llámese jerarquía evolutiva universal.  Y uno de los inevitables medios a los que evolutivamente se debía de llegar para así poder continuar evolucionando la evolución del orden universal, era mediante la evolución psíquica viviente, ya que esa es una tendencia a evolucionar hacia la inteligencia, tendencia evolutiva que contiene el orden universal, porque no se puede llegar a evolucionar en inteligencia sin orden.

Al principio, esa jerarquía viviente lógicamente surgiría de la manera más microscópicamente pequeña posible; y como es lógico también, surgiría evolucionando  en la materia más apropiada, o sea la que más fácil se pudo dominar y adaptar a la evolución sin fin.

Para poder evolucionar jerárquicamente, se debe evolucionar jerárquica individualmente mediante individualidades. La jerarquía es  un compuesto jerárquico de individualidades, ya que no se puede ser una jerarquía sin ser un compuesto de individualidades. Y para poder evolucionar físicamente en la materia como jerarquía se debe de evolucionar mediante individualidades físicas sin dejar de pertenecer a la jerarquía a la que se pertenece, y pertenecer a su vez a la evolución de la jerárquica universal, ya que todo pertenece a una misma jerarquía universal.

Pero evolucionar así, individualmente como vida, no era posible sin decisión propia, sin desarrollar un psiquismo, sin un yo psíquico, sin un psiquismo enlazado a la jerarquía viviente y a su vez a la jerarquía universal, ya que todo el universo es una sola jerarquía y sólo se podía evolucionar individualmente estando todas las individualidades enlazadas de alguna manera  con la jerarquía universal.

¿Cómo evolucionaría el orden evolutivo hacia la evolución viviente?:

Primero: la evolución viviente debería surgir en la materia adecuada, en un lugar planetario adecuado y de una forma microscópica jerárquica manteniendo siempre esa inevitable  tendencia jerárquica a la evolución sin fin que posee todo lo que existe.

Segundo: esa jerarquía evolutiva, con tendencia a evolucionar como orden viviente, para poder evolucionar así debería evolucionar física individualmente sin dejar de pertenecer a una misma jerarquía porque era la mejor forma de evolucionar puesto que toda jerarquía es un compuesto de individualidades que sólo puede evolucionar como jerarquía mediante la evolución en individualidades. Y debería evolucionar en la materia buscando siempre la manera más accesible de evolucionar que sería evolucionar físicamente en la materia blanda.

Tercero: una vez dicha jerarquía evolucionase física jerárquicamente mediante individualidades, no tendría más remedio que adquirir cada individualidad su correspondiente decisión propia para poder así, cada una, continuar evolucionando con esa necesaria libertad sin dejar de pertenecer a una jerarquía;  eso les permitió a cada individualidad adquirir un psiquismo propio, un yo psíquico.

Cuarto: al adquirir cada individualidad jerárquica física un yo psíquico adquirieron un enlace psíquico que las enlazaba con la jerarquía viviente, ese enlace psíquico era lo que llamamos alma, la cual a medida que evolucionaban los yos psíquicos evolucionaban también ellas puesto que éstas eran los propios yo psíquicos.

Quinto: como todas esas individualidades psíquicas y físicas vivientes pertenecían a una misma jerarquía de la jerarquía viviente y de la  jerarquía universal, no tendrían otra opción que psíquicamente enlazarse mediantes los yos psíquicos llamados almas.

Sexto: a medida que evolucionaban los yos psíquicos y físicos; evolucionaban también las almas, con lo cual la evolución viviente halló evolutivamente un medio psíquico mediante el cual las almas de todos los yos psíquicos pudiesen poseer siempre su yo psíquico sin dejar de perder como vida su puesto evolutivo jerárquico de la evolución física viviente a la que pertenecían, para ello deberían psíquicamente subsistir a la vida mediante su yo psíquico o alma reencarnándose psíquicamente en otras vidas, las cuales mantenían evolutivamente esa evolución física, ese árbol evolutivo genético viviente, a través de las herencias.

Séptimo: al adquirir cada una de dichas recién nacidas vidas sus individualidades psíquicas propias, desarrollaron también sus existencias físicas. Gracias a ello, evolutivamente desarrollaron el sentido de las sensaciones lo cual dio origen al verdadero origen de la vida y del árbol genealógico viviente; poco a poco evolutivamente desarrollaron sus psiquismos y sus físicos, con lo cual evolucionó el orden viviente así como una gran variedad de especies vivientes.  

Esas individualidades físicas para poder evolucionar de manera independiente en la materia adecuada, sin desunirse de la jerarquía universal porque no podían, hallaron evolutivamente un medio adecuado para enlazarse con dicha jerarquía universal, ese era un medio energético memorístico llamado psiquismo, y gracias a esa posibilidad pudieron evolucionar individualmente adquiriendo decisión propia sin dejar de estar enlazados psíquicamente a la evolución jerárquica universal, puesto que todo es una jerarquía y nada podía evolucionar independientemente al margen de la jerarquía universal. Eso les permitió a cada individualidad viviente desarrollar un psiquismo cada vez más evolutivo que a la vez de mantenerlas eternamente como vida a través de las reencarnaciones,  las enlazaba jerárquicamente a la jerarquía universal mediante su propio enlace energético psíquico llamado alma que era el propio psiquismo viviente, o llámese yo viviente.

A medida que evolucionaban las vidas universales de las escalas jerárquicas superiores (es decir las escalas vivientes superiores universales parecidas a las humanas) evolucionaban sus psiquismos con lo cual evolucionaban sus almas. Eso permitió la inmortalidad de las vidas a través de las almas, pues las vidas no podían existir eternamente con su misma forma física ya que envejecían deteriorándose hasta dejar de funcionar correctamente o morir, o en el peor de los casos morir por enfermedades, accidentes o por otras posibles causas. Y como la tendencia universal es que todo debe existir eternamente transformándose sin fin incluso la materia, esa tendencia evolutivamente también la ha adquirido la vida a través de las almas. Pero como la jerarquía de las almas es universal, las almas estarán muy evolucionadas, por tanto serán muy sabias y justas, eso hace que ninguna vida evolucione como ella quiere, todo es un orden y la vida que no se ajuste a ese orden no evolucionará lo suficiente, con lo cual en sus posteriores vidas ocupará el lugar evolutivo que se merezca, si ha evolucionado poco su lugar evolutivo ocupará una escala evolutiva poco evolucionada. La evolución también tiene mucho que ver con el mal y el bien y sus correspondientes derivaciones negativas o positivas, o es que muchos se creen que el mal y el bien ha surgido así porque sí, nada surge porque si, todo es una evolución correspondiente a un orden evolutivo universal.

Me he referido a la vida universal en general, pues la vida no es sólo terrestre, es universal, como no podría ser de otra manera. Pensar que somos los únicos vivientes en un universo tan infinitamente grande es ignorar, ya que nuestro planeta en el universo es como un grano de arena en la inmensidad universal.

Gracias a la aportación de todas las jerarquías vivientes universales a la jerarquía de almas, éstas están muy evolucionadas y por eso pueden actuar con verdadera justicia. Científicamente hoy en día no se puede demostrar que exista el alma, pero qué sentido y qué lógica tiene la vida sino pertenece a un orden o jerarquía viviente unida a la jerarquía universal mediante enlaces psíquicos. Y ya se hace mucho sólo con tratar de demostrar qué el alma existe, puesto que es mucho más lógico que exista una jerarquía de almas que no lo contrario.






Autor: Salvador Sánchez Melgar
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