Todo queda claro




La evolución inteligente sin fin



Más claro el agua





Queda claro, y no importa repetirlo una vez más, que movimiento, tiempo y existencia son la misma cosa. Y que además, evolución y transformación son también lo mismo. Queda claro que el universo se expande sin cesar como ya está comprobado. Queda claro que todo se mueve; que todo es una saturación de existencias dinámicas más pequeñas posibles, y que por ser así son semejantes entre sí; que cada una de esas existencias al ocupar un lugar propio poseen su identidad propia, o yo propio, que no puede ser ocupado por otro yo. Existencias que al unirse entre sí han creado un universo con todo tipo de existencias posibles, las cuales existen como existencias compuestas y por eso adquieren su identidad propia, o yo propio, como existencias compuestas. Que como formaciones compuestas que son ocupan sus propios espacios dinámicos que no pueden ser ocupados por otras existencias; y aunque se dividan o se multipliquen formando otras clases de existencia, cada nueva existencia compuesta tendrá su yo propio, o identidad propia; pero solamente las divisiones más pequeñas posibles son las indivisibles. Con lo cual, si todo eso es así, como lo que es, entonces todo lo que existe es un orden, porque todo posee el orden inducido por esas indivisibles existencias, las cuales sólo pueden existir como orden dinámico rotatorio.

Por consiguiente, tiene que quedar claro, que si todo es un orden como lo que es, todo es una jerarquía, y cuando digo todo también me refiero a la vida, la cual inevitablemente debe pertenecer a una jerarquía viviente. Por lo tanto, sólo era cuestión de tiempo que el orden o la jerarquía universal indujese al nacimiento de una jerarquía viviente, irremediablemente unida a la jerarquía universal, como no podía ser de otra manera.

Lógicamente, el universo estará sembrado de multitud de planetas que dispongan de sus correspondientes jerarquías vivientes unidas jerárquicamente a la jerarquía universal, ya que la jerarquía viviente era inevitable que surgiese porque todo el universo es un orden, o llámese jerarquía, que evoluciona sin fin como jerarquía, y esto obligaba a que surgiese una jerarquía viviente en la materia blanda, en los lugares adecuados para que surgiese. Jerarquía viviente que para poder evolucionar como jerarquía viviente tendría que evolucionar individualizándose mediante la creación de individualidades jerárquicas. Las cuales, gracias a ello, tendrían que adoptarse unas memorias adecuadas llamadas psiquismo para poder individualizarse y así poder decidir por cuenta propia.  Y de ahí, de esos principios, surgieron microscópicamente las vidas individuales con sus yos psíquicos, o almas. Individualidades vivientes unidas jerárquica y psíquicamente a su jerarquía viviente. No importa repetirlo otra vez, de ahí, de esos yos psíquicos, nacerían sus respectivas almas unidas jerárquica psíquicamente a la jerarquía viviente, la cual pertenece a la jerarquía universal. De esos principios la jerarquía viviente evolucionaría cada vez más, al mismo par también evolucionaría una recién nacida jerarquía de almas. Jerarquías que permanecerán siempre enlazadas psíquicamente ya que pertenecen a una inseparable jerarquía universal.

Una unión jerárquica viviente sólo puede estar unidad con la jerarquía universal mediante enlaces de existencias dinámicas jerárquicas entrelazadas jerárquicamente, enlaces jerárquicos llamados almas. Las cuales han evolucionado en almas gracias a la  vida. O sea, gracias a la vida existen las almas, y gracias a la evolución viviente evolucionan las almas. Como las almas pertenecen a una jerarquía de almas universales habrán evolucionado mucho, porque en el universo existirán evoluciones vivientes muy evolucionadas.

Cuando surgió la inevitable jerarquía viviente de una manera microscópica en la materia blanda, como no podía dejar de evolucionar para poder dominar la materia, surgieron evolutivamente las correspondientes individualidades vivientes, las cuales necesitaban poder decidir individualmente, eso posibilitó que cada vida necesitase un psiquismo viviente, los cuales inevitable evolutivamente surgieron, aunque, al principio, estarían muy poco evolucionados. De esos principios psíquicos surgió la inteligencia viviente, el yo psíquico individual o llámese alma; ya que, las almas,  eran una forma necesaria para que la jerarquía universal se pudiese enlazar con las vidas permitiendo que estas pudiesen evolucionar como materia sin dejar de pertenecer a la jerarquía viviente y universal. De esta manera, a la vez que las vidas evolucionaban psíquicamente evolucionaban también las almas porque las almas eran los yos psíquicos de cada vida. Como la jerarquía viviente era una jerarquía enlazada jerárquicamente con la jerarquía universal, jerárquicamente las vidas no podían separarse de la jerarquía viviente, por eso surgieron multitud de especies vivientes unidas jerárquicamente, por eso surgió una especie viviente que evolucionaba psíquicamente más que las demás; ya que era el mejor medio para que jerárquicamente evolucionase el orden universal sin fin. 

Autor: Salvador Sánchez Melgar
http://www.evolucioninteligentesinfin.com
http//www.ideasnuevasweb.wordpress.com